La Peña Taurina “Los de José y Juan” celebra su LXII Ciclo de Conferencias Taurinas

Queridos todos:

Los cuatro sábados del mes de febrero de 2019, la Peña Taurina “Los de José y Juan” celebra su LXII Ciclo de conferencias taurinas en el Aula Cultural Antonio Bienvenida de la plaza de toros de Las Ventas.

Hablar de toros, pensar la tauromaquia y difundir sus valores éticos y estéticos, es una actividad tan gustosa como necesaria en los tiempos actuales. Defender las corridas de toros de las trabas y prohibiciones externas, y defenderlas también de las tentativas de banalización para convertirlas en un espectáculo donde el riesgo esté ausente.

Los aficionados participamos de la fiesta de la que disfrutamos y lo hacemos difundiendo las ideas que la mantienen y dando la voz a sus protagonistas, aprendiendo de su historia y proyectando su futuro.

Se cumple en este año el centenario de la última temporada completa, en la que alternaron en los ruedos José Gómez Ortega “Gallito” y Juan Belmonte. Compartieron cartel en 64 corridas de las 91 y 110, respectivamente, en las que actuaron y fueron anunciados, en diferentes ocasiones, con la práctica totalidad del escalafón de toreros y más de 60 ganaderías diferentes, en un ejemplo de rivalidad tan diferente de las costumbres actuales.

Agradecemos cordialmente la colaboración y las facilidades que nos ha dado, como en años anteriores, el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid para la realización de este Ciclo de conferencias. Agradecimiento que hago extensivo a todos los que han participado en su organización, preparación y realización.

Os invito a que habléis de toros, a que colaboréis en las distintas actividades, a que acudáis a este Ciclo de conferencias, en la seguridad de que la voz de los aficionados es importante que se haga oír, para la construcción del futuro de las corridas de toros, para el mantenimiento de este espectáculo singular, en el que triunfar sin riesgo es triunfar sin gloria.

Andrés de Miguel

Presidente de la Peña

JOSÉ MARÍA MORENO BERMEJO, NUEVO SOCIO DE “LOS DE JOSÉ Y JUAN”

En la última Asamblea General de la Peña Taurina “Los de José y Juan” se aprobó la candidatura de José María Moreno Bermejo, para cubrir la vacante del puesto nº 50.

Aficionado a los toros, su historia y su cultura, es sobradamente conocido por su infatigable actividad en defensa y divulgación de la corrida de toros y su pureza.

Bibliófilo taurino, es actual Secretario de la Unión de Bibliófilos Taurinos de España y socio de las Uniones de México y Francia.

Autor de diversos libros que van desde la actualidad, como las ediciones del Ayuntamiento de Madrid sobre las temporadas 1997 a 2007, ilustradas por César Palacios, a los estudios históricos como “La saga de los Merchante” o “Gallito III debuta en Madrid” sobre la presentación de Joselito de novillero, entre otras numerosas obras.

Defensor de la importancia de la suerte de varas ha dedicado a la misma los libros La suerte de varas hecha y dicha por Raimundo Rodríguez y La verdad sobre la Suerte de varas, además de editar un interesante blog con el mismo nombre, que invito a seguir. http://lasuertedevaras.es/

Participa en varias peñas taurinas y es miembro del jurado de numerosos premios.

Conscientes del difícil momento que transita la tauromaquia, la Peña Taurina “Los de José y Juan” dedica su esfuerzo y actividades a defenderla y argumentarla, para lo que estoy seguro que la incorporación de José María Moreno Bermejo, será una importante contribución a la defensa de la pureza y el clasicismo en el toreo.

En esa seguridad doy la bienvenida a este nuevo socio.

Andrés de Miguel

Presidente de la Peña Taurina “Los de José y Juan”

El Gallinero Peña taurina valenciana de los “Gallo”

Cartel del Festival del 7 Octubre de 1917 organizado por la Peña El Gallinero. Colección del autor

Artículo escrito por el socio José-Vicente Sinisterra Gago. 

Es conocido de todos que la afición valenciana apoyó y lanzó a Juan Belmonte desde su primera “novillada económica” – sin picadores – celebrada el 29 de mayo de 1912 en Valencia. Con los años, la afición de la capital del Turia se repartiría entre gallistas y belmontistas, como ocurrió en toda España. No obstante, la idiosincrasia de Valencia hizo que la pareja de moda apareciera ya en las fallas de 1914. En ella vemos como Joselito, vestido de “gallo” presiona al empresario de Valencia para lograr una buena contratación mientras Juan Belmonte, con su pose característica, torea caracoles en vez de toros.

Falla C/ Quart y C/Dr. Monserrat. Marzo 1914.

Fernando Gómez Ortega Gallito, toreó en 1904 como novillero – en novilladas económicas – varias tardes en la Plaza de toros de Valencia, con Vito, Dauder, Angelillo, Manuel Mejías Bienvenida etc., con bastante éxito por lo que la plaza lo repitió varias tardes. Esto le creó un buen cartel en Valencia que mantuvo con altibajos en 1905 como novillero. En 1906 Fernando Gómez Ortega Gallito actuó como novillero en Valencia, junto a Crespito y Vito con novillos de Rafael Surga. El 29 de Junio de 1906, Fernando volvió a torear con Dauder, Vito y Angelillo en una tarde que pasaría a los anales de la música taurina[1]

El 18 de Octubre de 1908, Rafael El Gallo [2] y José Gallego Mateo (José Claro) Pepete alternan mano a mano[3] en una corrida de toros a beneficio de la Asociación Valenciana de Caridad, con toros de José Moreno Santamaría (1). Rafael toreó con tanto arte y donosura que enloqueció a los valencianos, con su arte sin par. Este éxito hizo que dos aficionados jóvenes valencianos Luis Martí Alegra y Antonio Romero Hueso (íntimo amigo de Rafael El Gallo), iniciaran los trámites para hacer una peña taurina a favor de Rafael que más tarde también se amplió a Joselito e incluso a Fernando Gómez Ortega y que se llamó Peña taurina El gallinero[4].

La Peña taurina “El Gallinero” tuvo su primer domicilio en la plaza de la Pelota (hoy Mariano Benlliure) en el piso alto de una cervecería denominada “El león de Oro”, desaparecida en 1947 para ceder sus dependencias al Círculo de Bellas Artes. El primer organizador de los trámites para constituir la Peña fue D. Juan Romero, padre de Antonio Romero y amigo de Rafael El Gallo. El primer presidente fue Genaro Palau, profesor de la Escuela de Bellas Artes de San Carlos. Era pintor de paisajes y de carteles taurinos. Dicen que se parecía en el semblante a Antonio Fuentes (al que admiraba) y era amigo personal de José García El Algabeño.

Después la Peña se trasladó a una nueva sede en la calle Alfredo Calderón (hoy Correos). Allí vivió los momentos más importantes de su vida la Peña. El Gallinero en los años 1914-1918 organizaba festivales nocturnos de éxito en los cuales solía participar desinteresadamente Joselito y otros toreros. En ellos, junto a espadas consagrados, se daba cabida a novilleros con y sin caballos[5]. En uno de estos festivales se dio a conocer Antonio Carpio Ríus, natural de Catarotja. El festival (15- Noviembre 1914), era a beneficio de la Asociación Valenciana de Caridad y en él participaron: Boltañes chico, Antonio Carpio Ríus, Miguel Martí Reus Petreño, Francisco Vila Marí Rubio, Daniel Company Costa Mestizo y Manuel Soler Gispert Vaquerito (3). El cartel es del famoso cartelista Genaro Palau Romero, a la sazón presidente del Gallinero. Antonio Carpio Ríus – conocido por El maestro por su profesión -murió trágicamente de una cogida el 27 de Agosto de 1916 en la plaza de toros de Astorga.

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DIEGO URDIALES PREMIO ADOLFO BOLLAÍN AL ACONTECIMIENTO TAURINO MÁS RELEVANTE DEL AÑO 2018

La Peña Taurina “Los de José y Juan” otorgó el premio Adolfo Bollaín, al acontecimiento taurino más relevante del año 2018, a Diego Urdiales por su faena al toro Hurón-120 de Fuente Ymbro, el pasado 7 de octubre de 2018 en Las Ventas. El premio, votado con unanimidad, reconoce la conjunción de una faena clásica a un toro bravo, de gran pureza y belleza formal, en la que el riesgo nunca estuvo ausente, y que se sitúa entre las tres o cuatro más importantes de este siglo XXI en Las Ventas.

Diego Urdiales con Hurón-120. Foto de Andrew Moore

La circunstancia de ser la 5ª corrida de la temporada para Diego Urdiales, fuera de los circuitos de poder del mundo de los toros, hacen más relevante esta faena de quien también había toreado con pureza a un toro de Alcurrucén en Bilbao y con exposición a uno de Garcigrande en Logroño, en lo que formó una pequeña e ilusionante temporada. La escultura metálica de Pablo Lozano, que representa el premio, se le entregará al matador de toros en un acto este invierno en Madrid.

Diego Urdiales en la faena de muleta. Foto: Andrew Moore

Además de la votación de este premio en la Asamblea General del 19 de noviembre, se realizó un resumen de las actividades de la Peña Taurina durante este año 2018 en el que enumeraron los distintos actos realizados, las nuevas iniciativas, la ordenación de los fondos del archivo y biblioteca y el nuevo blog a través del que la Peña Taurina Los de José y Juan aporta las opiniones y experiencias de sus cualificados miembros en las redes sociales.

Se comentaron las líneas principales del LXII Ciclo de conferencias que se realizarán los cuatro sábados de febrero en el Aula Antonio Bienvenida de Las Ventas en los que se contará con la participación de toreros, ganaderos, periodistas e intelectuales y en la que se realizará una sesión de debate que contará con la aportación de François Zumbiehl, Andrés Amorós y el presidente de la Peña Andrés de Miguel, en la que se abordará “La tauromaquia en su encrucijada del siglo XXI” con propuestas concretas de soluciones y de las maneras de dar voz a los aficionados, en esta situación que la tauromaquia se enfrenta a amenazas externas y retos internos.

Se eligió a José Mª Moreno Bermejo como nuevo socio para cubrir una vacante que completa la cantidad de 50.

Los socios de la Peña Taurina Los de José y Juan tras la Asamblea General

Evidencias

Por Gonzalo Santonja.

Fue suficiente con que Simón Casas, el sefardita francés que ahora gobierna Las Ventas, personaje con más conchas que un galápago, sí, pero también con el doble de ideas que los demás grandes empresarios taurinos juntos, fue suficiente, decía, con que Simón Casas rompiera el tejemaneje de las combinaciones sempiternas y pusiera en los carteles de la Feria de Otoño a Diego Urdiales, injustificablemente ninguneado en San Isidro, mantuviera a Emilio de Justo, Octavio Chacón o Jiménez Fortes y se siguiera acordando de jóvenes como Ginés Marín para que la subida del abono y el incremente en la venta de entradas sueltas ratificaran el acierto de un ciclo, repartido en dos fines de semana, que ha visto los tendidos cuajados y ha encumbrado a los jandillas gaditanos de Fuente Ymbro y a los atanasios/lisardos salmantinos de Puerto de San Lorenzo.

Lo que obviamente ya no se sostiene es la fórmula del empresario que a la vez ejerce de ganadero y apoderado, de modo que a sus plazas lleva sus toros e impone sus toreros y luego intercambia a unos y otros con un puñado de colegas asimismo criadores e igualmente poderhabientes, representantes, comisionados o administradores de diestros cuyas carreras gestionan al margen de una de las leyes no escritas pero sagradas de la tauromaquia: los contratos se ganan en los ruedos, no en los despachos. De respetarla Diego Urdiales no habría llegado a Madrid con apenas cuatro corridas en la temporada: tres en su tierra riojana (Arnedo, Alfaro y Logroño) y la cuarta en Bilbao, donde firmó una actuación memorable, ni hubiera estado ausente de todas nuestras ferias, que así lucen algunas.

De cara al futuro inmediato, la situación ha quedado tajantemente definida: lo que sí, lo que no, lo que tampoco. En esa encrucijada, los rectores de varias plazas tal vez debieran de planteárselo en serio, renunciando a reiteraciones gastadas. Porque las crisis solo encuentran solución en los renuevos. En fin, ahora disponen del invierno para pensárselo, período que también podrían aprovechar para repasar videos de novilleros como Ángel Téllez, con propiedades innatas que lo singularizan, una facilidad para aprender que tampoco resulta común y con la gestión de sus cosas en muy buenas manos, o Francisco de Manuel, dotado de un sentido de la intensidad francamente estupendo. Yo apostaría por ambos.

“Los privilegiados arriesgarán siempre su completa destrucción antes que ceder una mínima parte de sus privilegios”, advirtió Galbraith. Puede que por ahí apunte el problema de fondo de una Tauromaquia desde este jueves y hasta hoy mismo reunida en Murcia, sede del II Congreso Internacional, para asumir realidades, exponer estudios, intercambiar puntos de vista y ojalá que, a partir de las evidencias, apearse del inmovilismo. Mi opinión es clara: “Todo fluye, nada permanece”, que dijo Heráclito.

Gonzalo Santonja Gómez-Agero es catedrático de Literatura Española en la Universidad Complutense (2004), director de la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. Pertenece a Academia Norteamericana de la lengua Española (ANLE) y Academia Argentina de Letras, es Hijo Predilecto de Béjar (Salamanca), Honorary Fellow in Writing por la Universidad de Iowa (USA), Profesor Honorario de la Universidad Ricardo Palma (Lima, Perú), dirige desde 2010 el Foro Internacional de Filología de la Feria del Libro de Guadalajara (México) y, entre otras distinciones, es Premio Nacional de Literatura (Ensayo) y Premio Castilla y León de las Letras.

Escuchando a los maestros.

Bajo el lema «Culturas del toro» se abría el pasado 27 de septiembre, con la plaza de Las Ventas al fondo, un espacio público de reflexión donde pensar en común la emoción del toreo. En un tiempo en que el arte de torear es incomprendido, cuando no vilipendiado, no basta con repetir que la tauromaquia es cultura. Preciso es saber en qué sentido lo es, qué paradigma concreto de vida late en ella, por qué, citando el bello título de Víctor Gómez Pin, constituye «la escuela más sobria de vida». Desde perspectivas filosóficas, antropológicas y artísticas diversas, como también desde la experiencia de matadores y aficionados, estos encuentros quieren seguir dando forma, vigencia y vitalidad al universo simbólico que soporta al toro de lidia.

La conferencia inaugural corrió a cargo de François Zumbiehl, quien ha tenido la gentileza de resumir por escrito su intervención.

Alejandro del Río Herrmann

Escuchando a los maestros.

Por François Zumbiehl

Si tuve tal ansia de acercarme a la palabras de los toreros es porque desde mi primera corrida en la infancia me impactó su silencio. Ellos, en el ruedo, callaban por obligación mientras en los tendidos prosperaban un sinfín de comentarios, recomendaciones y a veces reprobaciones. También me parecía una cortina de humo muchas declaraciones suyas, estereotipadas y complacientes para los lectores, en las revistas especializadas. Quise entonces pasar con ellos al otro lado de esa cortina y recoger sobre su práctica y su sentimiento del toreo una palabra más auténtica y liberada del peso de las circunstancias. ¿qué verdad o verdades me parece haber podido recoger[1] de ellos cuando logré colocarles a una distancia suficiente con respecto a la presión de su recorrido por el planeta de los toros durante la temporada?

En primer lugar que están obsesionados por el trabajo de memoria. “Los toros son el recuerdo” declaró un día, y con razón, el maestro Antoñete. El problema es que ese recuerdo para ellos – como para muchos de nosotros, simples aficionados – es incapaz de restituir el conjunto de su más sublime faena, sino tan sólo detalles o momentos aislados que se alzan en el primer plano de su conciencia. Muchos viven esos estragos del tiempo como una frustración, y algunos con una resignación sonriente. Tal es caso de Pepe Luis Vázquez, quien evocando su obra maestra en Valladolid con el toro de Villagodio, en 1951, me confesó al final : “Sí, quizá sea esa faena que más me ha llenado, por ese motivo, porque no me acuerdo. Sería porque estaba fuera de lugar.”

Pepe Luis Vázquez, en un lance a pies juntos. Foto ABC.

La segunda revelación es que mientras están en activo se sienten sometidos a un inacabable camino de perfección. Estos “héroes” de los que la afición celebra con justicia los triunfos entienden que nunca han llegado ni llegarán a la cúspide de lo que querían expresar en el ruedo. “Mi mejor faena está por realizar, la guardo todavía en mis entrañas” aseguran muchos de ellos, y esta vez la frase no es sólo un estereotipo. Está dictada por la humildad y la permanente insatisfacción – salvo cuando se sienten sobrevolados por la gracia o poseídos por el duende – que supone la creación en el acto, en la arena, con muchos tanteos y casi con imposibilidad de enmienda, de una obra avocada a morir a poco de haber nacido. De ahí su envidia confesada con los pintores y escultores que pueden crear cuando les viene en gana, que tienen la posibilidad de enmendar su obra hasta el final, y que la dejan al alcance de los tiempos futuros. Por eso para la mayoría de ellos el temple, entendido como la capacidad de apaciguar la violenta embestida del toro y de conjurar aunque sea durante unos segundos el inapelable desvanecimiento de la belleza suscitada, es el núcleo del arte de torear. Pero ¡ojo!, sobre la técnica del temple como sobre la ortodoxia de otros conceptos tan fundamentales como el hecho de cruzarse o de cargar la suerte, sus opiniones e interpretaciones son muy variadas. Se expresan con la misma libertad con que otros artistas – los de los pinceles o buriles -, explican su particular manera de tratar los colores o las formas. Escuchándoles más de una vez me he convencido de que nosotros los aficionados deberíamos ser más cautos y resistir a la tentación de dogmatizar sobre tales conceptos.

Joselito y Juan Belmonte. Colección Los de José y Juan

La última verdad que creo haber captado es el excepcional valor de sus palabras. Son el fiel reflejo de su estilo, de su manera de seguir siendo toreros cuando se encuentran provisionalmente o definitivamente alejados de los ruedos. Reflejan su incesante búsqueda – o su añoranza de ella cuando están retirados – para “gustarse”, o sea sentir la emoción de emocionarse con el toro y de emocional al público, de ser el motor de esta onda de felicidad que se extiende por toda la plaza en algunos momentos privilegiados. Este discurso no me ha parecido ser menos intenso o deformado con respecto a la realidad de lo que han dibujado en el ruedo. Es un auténtico corpus artístico, tan valioso y significativo como el que han evidenciado cuando estaban en activo, y que sobrevive cuando el otro se ha apagado. Es su manera de triunfar– esta vez de forma más certera – del tiempo y de la muerte.

[1] En los libros El torero y su sombra, La Voz del ToreoEl Discurso de la Corrida.

François Zumbiehl (París, 1944), es catedrático de Lenguas Clásicas, doctor en Antropología Cultural y militante taurino. Socio de la Peña Taurina Los de José y Juan.

Alejandro del Río Herrmann, filósofo, es doctor por la Universidad de Valencia. Trabaja como editor en Editorial Trotta y es profesor de la Escuela de Filosofía de Madrid.

 

SALTILLO Y VALDELLÁN EN EL AULA DE TAUROMAQUIA DEL CEU

El brillante espectáculo del Desafío ganadero del 9 de septiembre en Las Ventas, en el que participaron las ganaderías de Saltillo y Valdellán, tuvo su continuidad, el jueves 18 de octubre, en la Sesión inaugural del XVIII Curso del Aula de Tauromaquia del CEU, que desde su inicio dirige el erudito aficionado Rafael Cabrera Bonet.

El propietario de la ganadería de Saltillo, José Joaquín Moreno Silva y el representante de Valdellán, Jesús M. Martínez Pinilla, comentaron algunos detalles de la corrida para los numerosos aficionados que se congregaron en esta sesión inaugural.

De Izquierda a derecha: Rafael Cabrera Bonet, Jesús M. Martínez Pinilla, José Joaquín Moreno Silva y Andrés de Miguel.

Con su vehemente naturalidad, José Joaquín Moreno Silva defendió a sus toros, especialmente el bravo Horquitillo, del que se quejó de la lidia en la suerte de varas por la abstención en la misma de Venegas y también al interesante Ruidón, de una familia ganadera muy asentada y brava. Este año se cumple el centenario de la propiedad del hierro de Saltillo en manos de su familia desde la compra por su abuelo Félix Moreno Ardanuy.

Jesús M. Martínez Pinilla se mostró muy satisfecho de su presentación en Las Ventas con el bello y bravo Navarro a quien el gran toreo del que hizo gala Fernando Robleño, contribuyó a realzar su bravura. También habló del interés de Montañés, el último toro de la corrida. En un tiempo muy corto, pues la ganadería se formó en 2002, llegar a conseguir este triunfo entre los aficionados en la Plaza de Las Ventas, es un gran logro del que se sienten orgullosos.

El inusual saludo de los dos mayorales al acabar la corrida para responder a los aplausos de los aficionados fue la imagen de una gran corrida de esta temporada, pues estas ganaderías que gozan más del favor de los aficionados que del público, deben dar el salto a esa consideración de corridas interesantes pues buscan el espectáculo completo de la lidia en los tres tercios. Quizá la continuidad del bombo para el sorteo de los matadores pueda mejorar su valoración.

Los dos mayorales saludando.

La Peña Taurina “Los de José y Juan” a la que pertenece José Joaquín Moreno Silva, colaboró en la organización de esta sesión inaugural, en la que participó su presidente, Andrés de Miguel, como muestra de su decidido apoyo a las manifestaciones culturales de la Tauromaquia, siempre importantes y necesarias y especialmente en estos momentos de polarización social acerca de su papel.

GONZALO SANTONJA JURADO DE LA FERIA TAURINA DE ACHO EL SEÑOR DE LOS MILAGROS.

El actual Director del Instituto Castellano Leonés de la Lengua, Gonzalo Santonja, socio de la Peña Taurina “Los de José y Juan”, ha sido nombrado jurado de la feria taurina, que se celebra anualmente en la plaza de Acho en Lima, El Señor de los Milagros.

Es la feria más prestigiosa del Perú, donde hay más de 300 plazas de toros y se celebran más de 700 festejos al año.

El jurado otorga los preciados Escapularios de Oro y Plata, al mejor torero y mejor toro de la feria, que este año 2018 tendrá lugar todos los domingos entre el 28 de octubre y el 2 de diciembre.

Gonzalo Santonja es el primer español que recibe ese nombramiento que es una distinción a su afición, a su capacidad y conocimiento, y a su dedicación a la defensa de la tauromaquia.

Deseamos que salga una buena feria, especialmente ahora que el Perú cuenta con un gran ambiente taurino y con la figura del momento, el joven Andrés Roca Rey, y que el buen hacer de Gonzalo Santonja, en una tierra tan unida a los toreros que dan nombre a nuestra Peña Taurina, colabore en una acertada decisión. Enhorabuena y suerte.

Primera corrida de la Feria del Señor de los Milagros 2017, plaza de Acho (Foto: Tauromaquias.com)

Gonzalo Santonja Gómez-Agero es catedrático de Literatura Española en la Universidad Complutense (2004), director de la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. Pertenece a Academia Norteamericana de la lengua Española (ANLE) y Academia Argentina de Letras, es Hijo Predilecto de Béjar (Salamanca), Honorary Fellow in Writing por la Universidad de Iowa (USA), Profesor Honorario de la Universidad Ricardo Palma (Lima, Perú), dirige desde 2010 el Foro Internacional de Filología de la Feria del Libro de Guadalajara (México) y, entre otras distinciones, es Premio Nacional de Literatura (Ensayo) y Premio Castilla y León de las Letras.