EL PREMIO ADOLFO BOLLAÍN 2019 PARA LOS DOCTORES VAL-CARRERES Y GARCÍA PADRÓS.

Máximo García Padrós en una foto de ABC

Por Luis Madero López.

La Asamblea de la Peña Taurina “Los de José y Juan”, celebrada el pasado 28 de octubre, acordó otorgar el XXXV Premio Adolfo Bollaín al “Acontecimiento taurino más relevante de la temporada 2019” a los doctores Carlos Val-Carreres y Máximo García Padrós por su extraordinaria dedicación y capacidad profesional desplegada a lo largo de muchos años. Pocas veces un premio taurino ha premiado tan justamente a dos trayectorias como son las de estos dos máximos expertos en cirugía taurina.

Ambos pueden ser considerados como cirujanos taurinos de” dinastía”. En efecto, el Dr. Carlos Val-Carreres es cirujano de la Plaza de toros de Zaragoza desde 1980, pero ya su padre y abuelo fueron cirujanos de la misma y, afortunadamente, su hija Pilar, ha seguido la tradición familiar y ya forma parte del equipo médico de esta Plaza. Por su parte, el Dr. Máximo García Padrós comenzó su andadura en la cirugía taurina junto a su padre, Máximo García de la Torre, en el año 1972 y ya en el año 1985 fue nombrado cirujano jefe de la Plaza de toros de Madrid y, también en su caso, su hijo Máximo García Leirado se ha incorporado recientemente al equipo médico de las Ventas.

En ambos es común que su conocimiento, esfuerzo y dedicación para atender todo tipo de percances, haya salvado la vida a multitud de toreros.

Así desde que el Dr. García Padrós es cirujano jefe de la plaza de las Ventas, muchos han sido los toreros que han salvado su vida gracias a su atención. Entre los más graves, destacamos a Julián González de Mata (mayo 1975), Curro Vázquez (junio 1983), Lucio Sandín (marzo 1990), Fernando Cruz (agosto 2012), David Mora (mayo 2014) y, en este último año, Román (mayo 2019) y Gonzalo Caballero (octubre de 2019).

De la misma forma, el Dr. Carlos Val-Carreres ha tratado también a innumerables toreros y algunos de extrema gravedad como Ortega Cano (Octubre 1987), Juan Ramos (octubre 1989), Juan José Padilla (octubre de 2011) y, muy recientemente, Mariano de la Villa (octubre 2019).

Tanto uno como otro también comparten que, aunque los avances realizados en la cirugía taurina son importantes, aún son muchos los logros por conseguir. Entre ellos, la necesidad de potenciar la formación en cirugía taurina mediante una especialización reglada y oficial, probablemente auspiciada por la Sociedad Española de cirugía taurina. También se hace imprescindible recalcar la necesidad de que los toreros se responsabilicen en el tratamiento médico que reciben, colaborando mediante la financiación de cursos y proyectos.

Por último, no quisiera acabar estas líneas sin manifestar mi respeto y admiración por estos dos compañeros que son un magnífico ejemplo de la cirugía taurina.

El premio se entregará en un acto en la próxima primavera.

Luis Madero López, socio de la Peña Taurina “los de José y Juan”, es Catedrático y Jefe de Servicio de Oncología Pediátrica en el Hospital Niño Jesús y la Universidad Autónoma de Madrid.

Académico correspondiente de la Real Academia de Medicina de España, autor de más de 400 publicaciones internacionales, profesor visitante en más de cinco Universidades extranjeras, director de más de 40 tesis doctorales en universidades españolas. Es conferenciante taurino y aficionado práctico.

Doctor Val-Carreres en una foto de El Heraldo

LOS CABALES HOMENAJEA A JOSÉ VICENTE SINISTERRA

La Peña Los Cabales de Madrid rindió homenaje este miércoles a José Vicente Sinisterra Gago, catedrático y socio de la peña taurina «Los de José y Juan», con motivo de la publicación de sus tres últimos libros: “Cagancho, el torero de los ojos verdes”, “Joselito, el torero triste” y “El mundo de Rafael Gómez Ortega El Gallo”.

Junto al presidente de Los Cabales, Juan Sáenz de Retana, y distintos miembros de su directiva, no faltaron al almuerzo los aficionados Eduardo Altarriba y Rafael Roca, amigos de Sinisterra y miembros de la Asociación de Abonados y Aficionados de Valencia -ASABAF-, entidad a la que pertenece el homenajeado. Asimismo, también hubo representación de amigos y consocios de «Los de José y Juan».

José-Vicente Sinisterra Gago, socio de la Peña Taurina “Los de José y Juan”, es catedrático de Química Orgánica y Farmacéutica de la UCM. Profesor invitado en diversas Universidades extranjeras. Ha sido director del Servicio de Biotransformaciones Industriales del Parque Científico de Madrid. Es miembro de la Unión de Bibliófilos Taurinos y de ABASAF.

CENTENARIO DE LA PLAZA DE TOROS MONUMENTAL DE SEVILLA

Paula Ciordia Navarro nos ha enviado un “Libreto” sentimental y artístico acerca de la Plaza de toros Monumental de Sevilla, de efímera vida, promovida por José Gómez Ortega “Gallito” y que le sobrevivió escaso tiempo.

Un texto, dos poemas y dos cuadros, ilustran este singular Libreto de 12 páginas, de bella edición de cuidada factura, con sólo 60 ejemplares, uno de los cuales nos ha hecho llegar a la Peña Taurina “Los de José y Juan”, que desde aquí le agradecemos.

Este humilde homenaje recordatorio, nos dice en la carta que acompaña el regalo, es una manifestación para el Centenario de la Plaza de toros de la Monumental de Sevilla, que se cumplió el 6 de junio de 2018.

 

LOS 15 GRANDES ACONTECIMIENTOS DE LA TEMPORADA TAURINA 2019

Foto: Andrew Moore

Por Andrés Amorós. 

Ha sido esta una temporada apasionante, que pasará a la historia, con sus luces y sus sombras: grandes triunfos; revelaciones de nuevos diestros; graves percances; importantes resultados artísticos y de público, en las principales Ferias; incorporación de muchos espectadores jóvenes… Sobreponiéndose a su cornada en el ojo, Paco Ureña ha sido el indiscutible triunfador. Han vuelto los toros a Palma pero sigue cerrada la Plaza de Barcelona. A pesar de todos los ataques que recibe, por razones políticas o por un mal entendido animalismo, no cabe duda de que la Fiesta está muy viva.

Roca Rey (Valencia, 15 de marzo)

El diestro peruano inicia su temporada como la acabó: arrasa, en la Feria de Fallas, al cortar tres orejas a los toros de Victoriano del Río. Titula ABC: «Un huracán llamado Roca Rey». Pocos días después, recibe, con Padilla, el premio Taurino de ABC.

El Juli (Sevilla, 2 de mayo)

Con su ganadería preferida, Garcigrande, corta tres orejas y sale por quinta vez por la Puerta del Príncipe -tuvo otra más, pero no pudo salir a hombros al resultar herido-. (También se da la vuelta al ruedo al toro de su triunfo). Es el comienzo de una temporada en la que mantiene su condición de primera figura.

Pablo Aguado (Sevilla, 10 de mayo)

Una de las bombas de la temporada. Titula ABC: «Pablo Aguado corta cuatro orejas, abre la Puerta del Príncipe y se consagra como figura». Con toros de Jandilla, ilusiona, por su sencilla naturalidad. Hacía tiempo que no se veía torear así.

Roca Rey (Madrid, 22 de mayo)

En un ambiente de expectación, el peruano, herido en su primero, hace una importante faena y corta las orejas al último, de Parladé. Ha sido la confirmación de una gran figura. Ocho días después, superará la prueba de lidiar, por primera vez, toros de Adolfo Martín. (Ese percance acabará causando que no pueda torear desde San Fermín).

David de Miranda (Madrid, 24 de mayo)

Una de las revelaciones del año: en su confirmación de alternativa, el diestro onubense, hasta ahora muy poco conocido, que superó un duro percance, aprovecha un gran toro de Juan Pedro con una valerosa faena y abre la Puerta Grande.

Antonio Ferrera (Madrid, 1 de junio)

En una Feria de grandes triunfos, el diestro extremeño realiza el toreo más original e inspirado: abre la Puerta Grande con tres orejas, después de dos faenas de singular personalidad, en una tarde de plenitud. Titula ABC: «Un caudal de torería».

Paco Ureña (Madrid, 15 de junio)

Con toros de Victoriano del Río, cumple al fin su sueño de abrir esa Puerta Grande, demostrando que no le ha afectado la pérdida de un ojo. El público madrileño lo «adopta» totalmente. Titula ABC: «En la tarde de Roca, Ureña ha sido el rey».

José Tomás (Granada, 22 de junio)

En su única actuación, en un cartel singular, alternando con un rejoneador, el diestro de Galapagar suscita una enorme expectación: mata cuatro toros, corta seis orejas y rabo, abre la Puerta Grande. Sigue siendo un fenómeno único.

Cayetano (Pamplona, 12 de julio)

Sustituye al lesionado Roca Rey y logra el triunfo más rotundo de su carrera: corta cuatro orejas a una nobilísima corrida de Núñez del Cuvillo (titula ABC: «Saborea a un gran “Aguaclara”») y sale lanzado para las Ferias del verano.

Enrique Ponce (El Puerto, 10 de agosto)

Había sufrido una gravísima lesión en su rodillaen Fallas, el 18 de marzo: la «tríada» que temen los deportistas. En un tiempo récord, logra volver a los ruedos con un éxito rotundo, indultando a «Fantasía», de Juan Pedro, y saliendo en hombros.

Paco Ureña (Bilbao, 23 de agosto)

Culmina su temporada de repetidos triunfos con una de las actuaciones más rotundas de todo el año, con toros de Jandilla. Titula ABC: «Paco Ureña, en la cumbre». En una tarde histórica, corta cuatro orejas y se consagra como primera figura.

Emilio de Justo (Dax, 7 de septiembre)

La gran revelación del año anterior culmina una temporada de mérito, con varios percances, al cortar cuatro orejas y salir a hombros tras haber matado, como único espada, seis difíciles victorinos. Titula ABC: «Emilio de Justo supera un duro examen».

Miguel Ángel Perera (Madrid, 29 de septiembre)

Aunque la espada le impida cortar los seguros trofeos, alcanza su nivel máximo en una tarde polémica. Titula ABC: «Soberbia lección de Perera y Cuvillo». Pincha una gran faena a «Portugués» un toro superior que el tendido 7 quiso devolver.

Antonio Ferrera (Madrid, 5 de octubre)

En la Feria de Otoño, remata felizmente su temporada: una actuación plena de madurez, originalidad, variedad y torería. Titula ABC: «Triunfa en su desafío». En su actuación en solitario, Antonio Ferrera corta dos orejas y sale por la Puerta Grande.

El Cid (Zaragoza, 12 de octubre)

Después de haber recibido, en su despedida, el cariño de los públicos de Sevilla y Madrid, El Cid dice adiós a los ruedos españoles cortando las orejas a un buen toro de García Jiménez y recibiendo el homenaje que su gran trayectoria taurina merece.

UNA FIESTA HUMANA, DEMASIADO HUMANA

Foto: Andrew Moore

Por François Zumbiehl.

Así puede ser calificada la fiesta de los toros cuando son los aficionados los que hablan, y no por ellos los antitaurinos que caricaturizan sus sentimientos achacándoles toda clase de perversidades. También lo hicieron los colonizadores con los pueblos a los que llamaron salvajes, antes de que algunos espíritus selectos propusieran una visión más respetuosa y abierta de estas culturas ignoradas.

Sí, la tauromaquia es tremendamente humana porque es ante todo el espectáculo de la fragilidad. Para que una tarde de toros cumpla con todas sus promesas es preciso que ese día no moleste el aire, que los toros estén en condiciones y tengan embestidas acordes con las posibilidades técnicas y estéticas del matador, y que éste quiera por de pronto alzarse más allá de las obligaciones de su profesión para sentir y expresar su misterio, como muy bien lo dijo Rafael El Gallo.

Por ello los aficionados se asemejan a unos devotos, manteniendo la esperanza incansable del milagro a costa de muchas decepciones. Es innegable que la corrida tiene su parte de crueldad, en el sentido etimológico de la palabra, pero todo el espectáculo tiende a hacerla olvidar: olvidado el miedo, olvidadas la sangre y la violencia cuando la embestida de un toro bravo, subyugada por el engaño, se alarga y se funde con el torero en una armonía inverosímil, como si el hombre por la magia del temple tuviera la capacidad de hipnotizar al toro y de parar el tiempo. Es un espejismo desde luego, pues aquí todo es efímero empezando por la obra dibujada en el ruedo, que muere en el mismo instante en que ha sido vislumbrada, y de manera definitiva con el toro que se ha prestado a ella.

El toreo es el arte de las formas que vuelan, que se saben nacidas en un mundo perecedero, y que quieren compensar su carácter fugaz con la búsqueda insaciable de la belleza en el laberinto del movimiento. Por ello el temple es su mayor virtud, pues es el intento, lentificando las suertes, por aplazar el fin ineludible del poema que el hombre está improvisando durante unos pocos minutos con su toro, compenetrado con él. Razón por la cual intelectuales de la talla de Valle-Inclán y Pérez de Ayala, homenajeando al joven Belmonte, se atrevieron a afirmar que el toreo, por esta fugacidad misma, es más conmovedor que las demás artes. Por su parte José Alameda, un exiliado de la Guerra Civil, consideró que esta fiesta es «humana, demasiado humana», pues condensa todas las vicisitudes de la vida y de la muerte con las que el hombre se siente enfrentado a lo largo de toda su existencia.

Pero por otra parte la tauromaquia es animalista, pues se basa en la mayor cercanía y complicidad posibles con el animal. Innumerables horas de conversación con toreros, ganaderos y aficionados me lo han confirmado. Torear es ante todo acoplarse con el toro, incluso -como me lo dijo el torero y escritor Juan Posada– hacerse a la vez hombre y toro, Minotauro de alguna manera, permitiendo a su oponente, después de haberlas percibido, expresar todas las potencialidades de su bravura que sin el toreo hubieran quedado inéditas. En este sentido la fiesta de los toros, que cumple con los cinco criterios marcados por la convención de la Unesco para identificar un patrimonio cultural inmaterial, cumple particularmente con el que se refiere al «conocimiento de la naturaleza y del universo».

Foto: Andrew Moore

Hablando de la Unesco conviene volver al concepto de cultura tal como lo define el texto de esta convención de marcado carácter antropológico: es el conjunto de las prácticas, tradiciones y sentimientos que reflejan las vivencias de una comunidad y con los que ésta se identifica. Cada una de estas culturas, mientras esté conforme con los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y mientras esté compartida y transmitida a las nuevas generaciones (éste es el auténtico significado de la palabra tradición), debe ser respetada en su diversidad, incluso si dentro de una región queda como minoritaria. Aquí no valen cazas de brujas, inquisiciones ideológicas o políticas. Su libertad -en este caso la de los aficionados- debe ser preservada contra cualquier imposición o prohibición externa, incluso si éstas se basan en el resultado del voto de una supuesta mayoría. Esto equivaldría a instrumentalizar un proceso aparentemente democrático para restablecer la censura, curioso retroceso a otros tiempos en los que se quería imponer para todos la dictadura de lo «moralmente y políticamente correcto». El hecho de ser minoritaria no descalifica una cultura. Eso lo dice la Unesco a través de sus convenciones de los años 2003 y 2005.

Y dos cosas más frente a acusaciones convertidas en repetidos eslóganes y estereotipos: hablar de tortura a propósito de un animal indómito, cuya lucha hasta la muerte es un peligro permanente para el torero, es un insulto para las víctimas verdaderas de este acto repugnante.

Por otra parte el bienestar animal es un concepto muy relativo; relativo a la forma de ser y de comportarse de cada animal, de compañía, salvaje o del campo, pues el animal en sí sólo existe en la mente de algunos animalistas radicales, tal vez impactados por los personajes de Disney y muy alejados de las realidades del mundo rural. El toro de lidia, criado durante al menos cuatro años en libertad y en espacios extensivos, naturales y protegidos mientras otros bovinos van al matadero a los pocos meses, goza sin lugar a dudas de un bienestar privilegiado hasta los veinte últimos minutos de su vida. Y ¿qué decir de los sementales y de las vacas bravas, criados con el mismo cuidado y respeto manifestados a esta raza excepcional que desaparecería en el mismo momento en que se prohibiera la tauromaquia, del mismo modo que desaparecería todo el entorno ecológico ligado a su crianza? ¿No sería acaso más urgente velar por el bienestar de algunos animales mascotas, condenados a vivir en unos espacios reducidos y a todas luces inadaptados para ellos, y a veces abandonados por sus dueños cuando llegan las vacaciones? ¡Dios nos libre de la ecología urbana o de salón!

François Zumbiehl, socio de la Peña Taurina “Los de José y Juan”  es catedrático de Letras clásicas y doctor en Antropología Cultural. Vicepresidente del Observatoire National des Cultures Taurines ha sido parte fundamental en la aprobación por el Senado francés de la Tauromaquia como Bien Cultural Inmaterial de Francia. Tiene publicados en español los siguientes libros: Mañana toreo en Linares, El discurso de la corrida, La voz del toreo y El torero y su sombra.

LA SUERTE DE VARAS EVOLUCIONA

Artículo escrito por José María Moreno Bermejo.

Quizás haya que revisar parte de lo publicado hasta ahora sobre la Suerte de varas, y considerar los nuevos estudios que sobre la misma está realizando D. Julio Fernández y su equipo. Es lógico y necesario que los aficionados nos involucremos en la realidad que nos ofrecen nuevos conceptos y resultados derivados de la intensidad investigadora de personas cualificadas y tenaces. Esto sin apostatar de las convicciones y realidades básicas que nuestra querida Suerte de varas reclama como insoslayables para la preservación y justificación ética y tradicional del rito taúrico.

Debemos estar de acuerdo en que la actual situación de la corrida está muy deteriorada por varias causas, y que no es la menos importante de ellas la falta de consideración y conocimiento que de nuestra querida Suerte de varas tienen y prestan los actores del toreo. Toros febles que no admiten, lo que debería ser un examen previo, un mínimo castigo necesario para el ahorme y adecuación de la embestida, porque se caen sólo con topar contra el peto. Toreros de nula responsabilidad que permiten la acción inadecuada de sus picadores (sigo creyendo que es por no saber para qué sirve la Suerte, más allá del reducir el poder de la res). Presidentes de festejos que toleran la ejecución casi letal que se produce cutio en encuentros violentos sin medida, arte, técnica e incluso sin sometimiento a la Ley taurina y su reglamento. Público que se deleita en los marronazos de los picadores, que no sabe dónde hay que picar, cuánto hay que picar y para qué sirve la suerte de picar…

Dada la pérdida de poder de los toros que actualmente se crían, y que están logrando los ganaderos que se someten a las órdenes del mundo del taurineo (apoderados, toreros, empresarios egoístas), la Suerte de varas parece que no tiene más salidas que la de cambiar suficientemente para adaptarse a los tiempos sin abjurar de sus fundamentos. Por ello parece conveniente considerar la propuesta de una nueva puya que evite el deterioro que provoca la actual, por la mala utilización de la misma, principalmente. Nos referimos a la puya piramidal de base cuadrada, que muestra bastantes ventajas sobre la de base triangular actual.

PUYA DE BASE PIRAMIDAL CUADRADA

Piconeros antañones nos hicieron notar cómo rehuían la colocación de la puya en el morrillo ya que ahí era más difícil clavar por la dureza de la piel. Esa circunstancia es una de las que inciden en la colocación del puyazo fuera de ese entorno natural en el que debería situarse siempre la acción del castigo a la res. El picador teme no «meter las cuerdas» y se va a una diana más generosa. Recordemos que el puyazo no debe aplicarse en la zona llamada de la cruz, ni, lógicamente, más atrás de ella, ya que el castigo afectaría a los músculos que regulan el movimiento del toro, produciendo molestias que impiden la armónica traslación de sus embestidas.

NEn nuestros anteriores trabajos sobre la Suerte de varas hemos desarrollado la teoría de que los argumentos a tener en cuenta para realizar una suerte artística no sólo se refieren a la colocación de la puya, sino que contemplan otros muchos puntos de importancia: cita, recibo, temple, largada, medición del castigo, etc. Ahora queremos dar nuestro parecer sobre la nueva puya que estudian el veterinario D. Julio Fernández y el torero D. Manuel Sales Garrido, porque creemos que es una opción que beneficiará a la actual Suerte de varas, y porque su aplicación no debería producir rechazo alguno entre los gremios de toreros y picadores. Bueno, de los toreros nos podemos esperar cualquier cosa, como las desafortunadas opiniones de Miguel Ángel Perera en las que otorgaba al matador la exclusividad en el cómo picar, dónde picar, cuánto picar; e incluso el no picar. El ejemplo, la opinión de un torero del montón, es trasladable a lo que piensan la mayoría de los matadores que lideran el escalafón, que se arrogan el derecho a determinar que la faena de muleta es la base del toreo actual y que lo demás sobra; un tercio solo, el de muerte, el que va preterido por unas interminables y anodinas faenas de muleta, la mayoría de ellas a toro muerto (sin poder alguno). Y no se dan cuenta de que esos muletazos, aunque a veces sean artísticos, largos y templados, no emocionan a la mayoría de los aficionados (o a muchos), que nos aburrimos viendo pasar a un semoviente animal, cuasi domesticado, que ha sido tratado con rigor (y a veces sin medida) en varas para evitar la necesaria lidia y permitir esos mil muletazos que denigran la génesis de la Corrida. Por cierto, el Sr. Perera es uno de los toreros que más prolonga las faenas; uno de los que más aburren a los aficionados que exigimos emoción, por lo menos.

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José María Moreno Bermejo es socio de «Los de José y Juan». Bibliófilo taurino, es actual Secretario de la Unión de Bibliófilos Taurinos de España y socio de las Uniones de México y Francia. Autor de diversos libros que van desde la actualidad, como las ediciones del Ayuntamiento de Madrid sobre las temporadas 1997 a 2007, ilustradas por César Palacios, a los estudios históricos como “La saga de los Merchante” o “Gallito III debuta en Madrid” sobre la presentación de Joselito de novillero, entre otras numerosas obras.

La sensibilidad sevillana despide a El Cid

Foto ABC

Artículo escrito por Andrés Amorós.

Hace exactamente cien años, el 28 de septiembre de 1919, los aficionados sevillanos pudieron acudir a dos festejos, cada uno con su alternativa: en la Monumental, Gallito era padrino de Juan Luis de la Rosa; en la Maestranza, Juan Belmonte doctoraba a Chicuelo. Para la historia queda el curioso caso de que don Gregorio Corrochano, en ABC, hizo la crónica de los dos festejos: «De la Monumental a la Maestranza y de la Maestranza a la Monumental». (La he leído en la recopilación que hizo Espasa-Calpe, «La Edad de Oro de la Tauromaquia»). Aprovechaba que el festejo de la Monumental comenzó a las cuatro y media, media hora antes que el otro; que el crítico disponía de un automóvil, puesto a su disposición por el poeta y ganadero Fernando Villalón; que Corrochano envió su crítica, por teléfono, a las dos de la mañana… y apareció en el ABC de la mañana siguiente. Igual que ahora. Al gran crítico le gustaron más los padrinos que los nuevos matadores: Juan Belmonte «parecía que era él quien tomaba la alternativa». Al día siguiente, en la misma Plaza de los Toros, cortó un rabo). Joselito parecía que toreaba «en el patio de su casa». Chicuelo, herido el día 29, se empeñó en torear el día 30 y cortó un rabo. Aunque se le recuerda como un artista, siempre se proclamó gallista…

Da gusto ver llena de público esta bellísima Plaza. Los toros de Victoriano del Río son nobles pero flojean y se apagan pronto. A pesar de su voluntad, Ponce se estrella y Manzanares no redondea faena. En su despedida de Sevilla, El Cid muestra su torería, recibe el cariño de la gente y corta una oreja: era su tarde, lo merecía. (…)

Se despide de Sevilla El Cid, un torero clásico, que merece todo el respeto y afecto de la afición. (Esta tarde o la de Madrid, donde tanto se le estima, debieran haber sido su despedida). Embiste el segundo con suavidad y las fuerzas justas, le permite trazar lances a cámara lenta. Saluda por un gran par LIpi, que reaparece, después de su percance. Brinda Manuel al público: sin probaturas, los primeros naturales ya hacen sonar la música: ¡esa mano izquierda de el Cid, que tantas tardes de gloria ha dado! En la tercera serie, el toro ya se acaba y lo que iba para gran faena queda a medias. La espada cae baja: petición . El quinto también flaquea pero se mueve con nobleza. La Banda toca desde el primer muletazo: ¡la sensibilidad de Sevilla! La faena es desigual pero con detalles de inspiración y torería, además de algunos naturales marca de la casa. Todo el cariño del público está empujándole. Acierta el diestro al agradecer su bonito gesto a la Banda. Esta vez la espada entra, trasera, y se sienta en el estribo, al lado de los pitones, para verlo caer: ¿quién se atrevería a negarle la oreja? Aunque toree todavía en Madrid y Zaragoza, esta tarde ha supuesto el feliz remate de su carrera. (…)

Como muchos toros actuales, los de esta tarde salen de los chiqueros como si ya estuvieran picados, permiten lances suaves de salida (algo, antes, impensable) pero duran muy poco. Es lo contrario de lo que debe ser: toros fuertes, bravos, que necesitan recibir castigo y ser dominados, antes de buscar la estética. Así esta la Fiesta actual. Aunque han mostrado su calidad, no saldrán contentos, esta tarde, ni Ponce ni Manzanares.

La sensibilidad sevillana despide como se merece a El Cid, un torero clásico, que ha realizado grandes faenas a toros muy serios. Cuando daba la vuelta al ruedo, al final, el corazón de esta Plaza de los Toros ha latido, unánime, con agradecimiento y cariño por su muy honrada trayectoria.

Andrés Amorós, socio de la Peña Taurina “Los de José y Juan”, es doctor en Filología Románica y catedrático de Literatura Española en la Universidad Complutense de Madrid.  Ha publicado obras relevantes sobre la tauromaquia y actualmente ejerce la crítica taurina en el diario ABC de Madrid. Entre sus galardones destacan el Premio Nacional de Ensayo, el Premio Nacional de la Crítica Literaria, el Premio Fastenrath de la Real Academia Española y el Premio José María de Cossío.

PRESIDENCIA DE DON JOAQUÍN CASAS VIERNA: ENGRANDECIMIENTO DE LA PEÑA (PARTE 2)

En 1970 se registra un relevo generacional en la peña. Ingresan diez nuevos socios que cubren las bajas producidas. Algunos de estos socios procedían de la peña Juvenil «Los de Hoy”.

Este mismo año se celebra también el cincuentenario de la muerte de Joselito en Talavera de la Reina. La Peña en pleno asiste a un acto organizado en la Plaza de Toros de dicha localidad toledana por su Ayuntamiento.

En la asamblea del 6 de marzo de 1972 dimite de su cargo, por trasladarse a vivir a su casa de Sevilla, el vicepresidente Don José Maria Gutiérrez Ballesteros, conde de Colombí, al que sustituye Don Manuel Suja Yera.

El año de 1973 es otro año importante para esta peña. Se produce el ingreso de la primera mujer en “Los de José y Juan”. Se trata de Doña Beatriz Serrano Muñoz-Cobo, gran aficionada cordobesa.

La peña, además, cambia su domicilio social al Montepío Comercial e Industrial en la calle Cervantes, 5 y en la Asamblea anual se aprueban unos nuevos estatutos elaborados con intervención del estamento joven y presentados por el Presidente.

En la asamblea anual de 1974 se produce un importante acontecimiento para la peña: se nombra secretario a Don Pedro Chicharro, con lo que se produce la entrada de peñistas jóvenes en la Junta Directiva.

En 1975 se produce el tristísimo fallecimiento del torero de la Peña: Antonio Bienvenida. La peña en pleno acudió a su entierro y a todos los actos que se celebraron en su honor.

En 1976 se celebran las Bodas de Plata de la peña. Para su conmemoración se organizaron los siguientes actos:

Así mismo, para conmemorar esta fecha se decide otorgar unos premios durante la Feria de San Isidro.

El año 1977 registra el fallecimiento del primer presidente de la Peña D. Edmundo González Acebal. Otro año triste para “Los de José y Juan”.

El año del cincuentenario de la Plaza de Toros de Las Ventas se recuerda por la preciosa conferencia de Don Luis Fernández Salcedo desgranando aquella emocionante corrida inaugural.

En 1983, el 12 de mayo, por motivos de edad (noventa años), presenta su dimisión el Presidente Don Joaquín Casas Vierna, aunque continuará como Presidente honorífico hasta su fallecimiento a la edad de 102 años.

Fue D. Joaquín más que un Presidente, un padre para todos los socios, y más para los que entonces éramos jóvenes. Él nos apoyó, nos animó y ejerció de profesor de artes taurinas. Supo ser duro, cuando ello era necesario, para llevar adelante sus ideas. Fue un ejemplo de Presidente que hizo de la peña la obra de su vida, dándole tal vitalidad que la puso al frente de la afición taurina. Su figura será inolvidable para todos nosotros y, por supuesto, para todos los que tuvimos la suerte de conocerle.

En cuanto a su vida profesional, Don Joaquín fue ingeniero funcionario del Instituto Geográfico y Catastral, donde fue el autor de gran parte del Mapa Topográfico Nacional de España, lo que le permitió conocer en profundidad la geografía española.

Sevillano, gran amigo de Joselíto y de Belmonte fue, repito, nuestro padre en tauromaquia y su recuerdo será imborrable para todos los que tuvimos la suerte de conocerlo.

Presidencia de Don Joaquín Casas Vierna: Engrandecimiento de la Peña (Parte 1)

El año 1955, primero del mandato de Don Joaquín, que durará hasta 1983, ¡nada menos que 28 años! trae a la peña un hecho importante para su vida futura. El día 27 de enero se produce un acontecimiento que dio a la Peña el espaldarazo necesario para ocupar un lugar preeminente dentro de la Fiesta Nacional. Fue el nombramiento de su vicepresidente: Don José Maria Gutiérrez Ballesteros, Conde de Colombí como Presidente de la Federación Nacional de Asociaciones Taurinas. Con este tandem al frente de la Peña y de los aficionados se alcanza, junto al cargo ocupado por el primer presidente D. Edmundo González Acebal de Presidente de la Federación local de las Asociaciones Taurinas de Madrid, al poco tiempo de su fundación, la Peña alcanza el liderato de la afición taurina nacional.

Propone Don Joaquín un lema para la Peña: «Que no se pierda el toro, que toreros los habrá mientras exista un español». La propuesta se aprueba por unanimidad.

Durante este año y el siguiente prepara Don Joaquín la ya necesaria salida de la Peña al foro taurino, dada la posición alcanzada entre la afición, que consistirá en la edición de numerosos libros, en este año de 1955 se inicia con «Los Detractores» de D. Adolfo Bollain, que detallamos en otro lugar de esta pagina, así como en la organización de un ciclo anual de conferencias.

Así, en el año 1958 se produce el primer ciclo de conferencias, con la asistencia de Juan Belmonte.

En el año 1959 se produce el 2º ciclo de conferencias y lo que fue un auténtico acontecimiento: la celebración del 5 al 20 de febrero de una exposición de recuerdos de José y Juan. A la inauguración, el día cinco, asistió Juan Belmonte.

Así mismo se publica el libro «Bombita y Machaquíto» escrito por el primer presidente de la Peña Don Edmundo González Acebal, de Ediciones Los de José y Juan.

Se publica el libro «Joselíto y Belmonte (la edad de oro del toreo)» escrito por Edmundo González Acebal, con un prólogo de Luis Fernández salcedo y epílogo de Adolfo Bollaín en Ediciones Los de José y Juan.

Se produce el cambio de domicilio social de la Peña al Círculo de la Unión Mercantil en Gran Vía, 24.

En 1962, las conferencias ya se celebran en la nueva sede de la Peña, con el siguiente elenco:

En este año se produce un acontecimiento trascendental para la Peña, el ocho de abril fallece Juan Belmonte. Se produce una gran consternación entre los peñistas y se realiza una velada necrológica:

En los años 1963, 1964, 1965 y 1966 se dan las ya habituales conferencias y en el año 1966 se inaugura, además, un pequeño museo de la Peña en su sede social del Circulo de la Unión Mercantil y se hace por la práctica totalidad de los miembros de la Peña una visita a Sevilla para rendir tributo a los dos Presidentes de Honor perpetuos.

En 1969, en la Asamblea General de peñistas del 3 de noviembre, se toma un acuerdo a propuesta del Presidente y en contra de la opinión de un grupo de consocios que, en principio, resulto traumático para la Peña, pero que a largo plazo supuso su supervivencia: la admisión de peñistas que no hubiesen visto torear a José ni a Juan, o sea dar paso a gente más joven dado que, por imperativos de edad, los que cumplían esa condición eran ya muy pocos. En palabras de Don Joaquín en una conferencia impartida en la Peña: «a principio del año 1970, fui el iniciador y más esforzado paladín del ingreso de la juventud en nuestra Peña, que nos costó la baja de ella de algunos antiguos consocios que no transigían con esa incorporación».

Un clásico en momentos de cambio

Por Andrés de Miguel, Presidente de la Peña Taurina “Los de José y Juan”.

Portada de Club Cocherito de Bilbao, Ed. agosto de 2019

Una feria necesita definir un toro con un trapío propio y, a ser posible, singular y acompañarla con una lista de toreros de carácter predecible. Bilbao cumple con ello y es, por lo tanto, un clásico.

La Comisión Taurina de la Junta Administrativa que dirige Javier Aresti, socio de “Los de José y Juan”, en este año de prórroga de su gestión y a la espera de un nuevo Pliego de condiciones que defina la organización futura, ha tirado de ese filón clásico que la define.

Paradójicamente la novedad parece Enrique Ponce, que fuera de los carteles de la temporada debido a su lesión de rodilla, reaparece para dos corridas en la plaza donde tan bien recibido se siente, que sería “el patio de su casa” según la expresión taurina clásica que le decían a Joselito El Gallo por la Monumental de Sevilla. Roca Rey que maneja la escoba silenciosa con la que amenaza a las acomodadas figuras con renovar el escalafón y Diego Urdiales, que juega en casa, en la plaza donde ha firmado tantas buenas faenas, son el reclamo de la feria, en la que la mezcla de ganaderías interesantes y comerciales o de figuras, y la presencia de los toreros más destacados esta temporada, siguen unas normas de respeto a la costumbre e interés sin estridencias, que definen lo que es propiamente un clásico.

Las ganaderías no se salen, por tanto, del guion. Las más cotizadas de las ganaderías Domecq para las figuras, Victorino y Miura con toreros especializados en la serie B para abrir y cerrar la feria, y Torrestrella y Fuente Ymbro en tierra de nadie, tanto de fechas como de toreros.

La cuestión es si es suficiente con mantener la tradición, en una temporada de renovación, como se ha visto en la taurina primavera que ha recorrido Sevilla y Madrid, o el peso de ser un clásico te aparta de los cambios, por otra parte tan necesarios, en el repetitivo mundo taurino.

Artículo en revista sobre la Peña Taurina «Los de José y Juan», por Andrés de Miguel, Presidente de la Peña.

La feria de Bilbao se acerca cuidadosamente a los cambios manteniendo sus conceptos, de ganaderías de primer nivel y toreros contrastados, dando tímida entrada a los valores emergentes. En la agitada coctelera actual de bombos necesarios y relevos imprescindibles, que abren a una nueva diversidad los carteles y sacuden la zona de confort de las figuras, Bilbao ha optado por mantenerse fiel a su tradición. Falta por saber si cuando los cambios están en marcha, es preferible adelantarse y sumarse a ellos, con el riesgo que conlleva, o esperar a que los nuevos tiempos te hagan los cambios y te puedas quedar atrás.