Querido aficionado

Querido aficionado:

Bienvenido a la web de la Peña Taurina “Los de José y Juan”.

Desde su fundación en el año 1951, Los de José y Juan nos hemos comprometido con la defensa del toreo clásico, que estimamos la garantía de supervivencia de las corridas de toros.

Esta página web es un recipiente de información del recuerdo de las tauromaquias, que no por diferentes son contradictorias, de José Gómez Ortega “Gallito” y Juan Belmonte, los referentes del toreo clásico, de las actividades de la Peña y de sus socios. Junto a ella está el blog donde reflejamos la información de actualidad, protagonizada o impulsada por nuestros socios.

Marcial Lalanda estimaba a la Peña “Los de José y Juan” como “el mayor coso intelectual taurino del mundo” y seguimos trabajando para que esto pudiera ser un timbre de orgullo actualmente, pues la Peña cuenta con sobrados activos de capital humano.

De la lectura de los escritos de Luis Fernández Salcedo, uno de nuestros socios fundadores, aprendí que el buen humor, el amor y la comprensión de las circunstancias de la fiesta, no están reñidas con la intransigencia en la defensa de la integridad de la misma.

Permitidme que os convoque para esa defensa, disfrute y recuerdo de la tauromaquia desde la modestia de nuestras posibilidades, con el convencimiento de que la mezcla de fiesta, rito y espectáculo que son las corridas de toros, representan unos valores de defensa de la cultura y la naturaleza, que permiten enraizar mejor al hombre en la sociedad.

Andrés de Miguel

Presidente

«A mí no me engañan»: conmemoramos a Gallito sin negar a Belmonte

José y Juan. Foto: archivo histórico fotográfico de «Los de José y Juan»

Andrés de Miguel, presidente de «Los de José y Juan», responde al artículo de Santi Ortiz publicado en El Mundo, bajo el título: «Hablar de Belmonte en el año de Gallito: contra el revisionismo gallista«.

*Artículo publicado en el diario El Mundo.

Existe una especie de cainismo taurino que suele consistir en hacer bandera de la oposición a lo mayoritariamente aceptado. Esta oposición minoritaria, cuando no singular, goza de cierta aceptación, pues la corrida de toros contiene en su desarrollo momentos susceptibles de diversas interpretaciones y habitualmente, la oposición individual goza del prestigio de la autoproclamada sagacidad de aquél que ha sabido ver lo que la masa ha pasado por alto.

Trucos, artimañas y ratimagos supuestos, permanecen ocultos para la mayoría ígnara y son desvelados por estos opositores singulares y su escuálida claque.

Esta actitud tan común en la plaza, tiene traslación también en ambientes menos festivos y más intelectuales, y cuando numerosos aficionados están conmemorando el centenario de la muerte de Joselito en Talavera, haciendo una recensión de sus aportaciones y trascendencia, no podía faltar una nota discordante que afirma que tanta conmemoración empequeñece la figura y la aportación de Juan Belmonte.

Flaco favor haría a la tan maltrecha tauromaquia, conmemorar a Gallito para desmerecer a Belmonte. Parecido disparate a colocar en un pedestal inmarcesible a Belmonte y sus aportaciones al toreo, y arrinconar a Joselito a un rincón polvoriento y olvidado de la historia.

La llamada Edad de Oro del toreo, en feliz expresión de Gregorio Corrochano, que se inicia con la alternativa de Joselito en Sevilla el 28 de septiembre de 1912 y acaba con su muerte en Talavera el 16 de mayo de 1920, fue tal Edad de Oro porque contó con la presencia en los ruedos de dos grandes toreros, Joselito y Belmonte, que aportaron dos conceptos diferentes y fundamentales.

Joselito es el torero que encarna la evolución del toreo, el torero lógico, el que hace faenas a todos los toros y encarna la perfección, la belleza, lo apolíneo. Juan es el torero que sorprende, innovador, el torero mágico, que encarna lo incomprensible, lo inefable, el exceso, lo dionisíaco.

«Mucho es lo que habremos ganado para la ciencia estética cuando hayamos llegado no sólo a la intelección lógica, sino a la seguridad inmediata de la intuición de que el desarrollo del arte está ligado a la duplicidad de lo apolíneo y de lo dionisíaco» dejó escrito Niezstche.

La Peña Taurina «Los de José y Juan» que defiende el legado de los dos grandes toreros que forman el tronco del toreo clásico, hemos considerado oportuno dedicar nuestro LXIII Ciclo de conferencias de este año 2020 a conmemorar la figura y el legado de Joselito en el centenario de su muerte en Talavera de la Reina, en lo que hemos coincidido con numerosos aficionados que han colaborado en su difusión y en la realización de otras importantes iniciativas, como la creación de un logo conmemorativo por el artista francés Jerome Pradet, la dedicatoria de la Agenda Taurina 2020 y las actividades realizadas por el Ayuntamiento de Villaseca de la Sagra o las que estaban previstas por la Diputación de Valencia y los Ayuntamientos de Talavera de la Reina y Alcázar de San Juan o las de la Peña Antoñete en Madrid, el Club Cocherito de Bilbao, el Club Taurino de Pamplona, los actos previstos por la Hermandad de la Macarena en Sevilla que culminaran a final de año con la erección, por fin, de una estatua en su Sevilla, y muchas otras que como tantas cosas en nuestro país, se han quedado en el aire por el maldito coronavirus.

No entendemos que eso signifique un desdoro, ni para la figura ni para la aportación relevante y fundamental de Belmonte, que tiene su lugar de honor en la tauromaquia, que «Los de José y Juan» defendemos ardientemente desde nuestra fundación en 1951, a cuya reunión fundacional asistió Juan Belmonte y cuyo acto primero fue la colocación de una placa en recuerdo de Gallito en su casa de la calle Arrieta de Madrid.

Celebremos pues, este año del centenario, la figura de Joselito, que a ningún aficionado debería incomodar. Utilicemos la imagen de Gallito para difundir la tauromaquia en la sociedad. Remarquemos las aportaciones que han dejado su impronta en la corrida de toros y han contribuido a engrandecerla durante más de cien años, que a mi juicio y al de muchos otros, son la labor de un hombre joven, torero de dinastía, que supo mejorar la calidad del espectáculo, amplió la base social de sus asistentes y gestionó los medios de comunicación adecuados para difundirla.

No aprovechemos una tan interesante y digna conmemoración, para aparecer como el solitario espectador del tendido, que mientras todos aplauden, mueve su dedo índice negando a la mayoría, con el rictus de la cara que quiere decir: «A mí no me engañan»

Andrés de Miguel es sociólogo, aparejador y presidente de la peña «Los de José y Juan. Es, a su vez, colaborador en diversos medios taurinos, impulsor de la Tertulia de Jordán y editor del blog de toros ADIÓS MADRID, cuyo nombre viene del libro del mismo título, escrito en colaboración con José Ramón Márquez. Es autor del ensayo «Los aficionados integristas».

PRESIDENCIA DE DON JOAQUÍN CASAS VIERNA: ENGRANDECIMIENTO DE LA PEÑA (PARTE 2)

En 1970 se registra un relevo generacional en la peña. Ingresan diez nuevos socios que cubren las bajas producidas. Algunos de estos socios procedían de la peña Juvenil «Los de Hoy”.

Este mismo año se celebra también el cincuentenario de la muerte de Joselito en Talavera de la Reina. La Peña en pleno asiste a un acto organizado en la Plaza de Toros de dicha localidad toledana por su Ayuntamiento.

En la asamblea del 6 de marzo de 1972 dimite de su cargo, por trasladarse a vivir a su casa de Sevilla, el vicepresidente Don José Maria Gutiérrez Ballesteros, conde de Colombí, al que sustituye Don Manuel Suja Yera.

El año de 1973 es otro año importante para esta peña. Se produce el ingreso de la primera mujer en “Los de José y Juan”. Se trata de Doña Beatriz Serrano Muñoz-Cobo, gran aficionada cordobesa.

La peña, además, cambia su domicilio social al Montepío Comercial e Industrial en la calle Cervantes, 5 y en la Asamblea anual se aprueban unos nuevos estatutos elaborados con intervención del estamento joven y presentados por el Presidente.

En la asamblea anual de 1974 se produce un importante acontecimiento para la peña: se nombra secretario a Don Pedro Chicharro, con lo que se produce la entrada de peñistas jóvenes en la Junta Directiva.

En 1975 se produce el tristísimo fallecimiento del torero de la Peña: Antonio Bienvenida. La peña en pleno acudió a su entierro y a todos los actos que se celebraron en su honor.

En 1976 se celebran las Bodas de Plata de la peña. Para su conmemoración se organizaron los siguientes actos:

Así mismo, para conmemorar esta fecha se decide otorgar unos premios durante la Feria de San Isidro.

El año 1977 registra el fallecimiento del primer presidente de la Peña D. Edmundo González Acebal. Otro año triste para “Los de José y Juan”.

El año del cincuentenario de la Plaza de Toros de Las Ventas se recuerda por la preciosa conferencia de Don Luis Fernández Salcedo desgranando aquella emocionante corrida inaugural.

En 1983, el 12 de mayo, por motivos de edad (noventa años), presenta su dimisión el Presidente Don Joaquín Casas Vierna, aunque continuará como Presidente honorífico hasta su fallecimiento a la edad de 102 años.

Fue D. Joaquín más que un Presidente, un padre para todos los socios, y más para los que entonces éramos jóvenes. Él nos apoyó, nos animó y ejerció de profesor de artes taurinas. Supo ser duro, cuando ello era necesario, para llevar adelante sus ideas. Fue un ejemplo de Presidente que hizo de la peña la obra de su vida, dándole tal vitalidad que la puso al frente de la afición taurina. Su figura será inolvidable para todos nosotros y, por supuesto, para todos los que tuvimos la suerte de conocerle.

En cuanto a su vida profesional, Don Joaquín fue ingeniero funcionario del Instituto Geográfico y Catastral, donde fue el autor de gran parte del Mapa Topográfico Nacional de España, lo que le permitió conocer en profundidad la geografía española.

Sevillano, gran amigo de Joselíto y de Belmonte fue, repito, nuestro padre en tauromaquia y su recuerdo será imborrable para todos los que tuvimos la suerte de conocerlo.

Presidencia de Don Joaquín Casas Vierna: Engrandecimiento de la Peña (Parte 1)

El año 1955, primero del mandato de Don Joaquín, que durará hasta 1983, ¡nada menos que 28 años! trae a la peña un hecho importante para su vida futura. El día 27 de enero se produce un acontecimiento que dio a la Peña el espaldarazo necesario para ocupar un lugar preeminente dentro de la Fiesta Nacional. Fue el nombramiento de su vicepresidente: Don José Maria Gutiérrez Ballesteros, Conde de Colombí como Presidente de la Federación Nacional de Asociaciones Taurinas. Con este tandem al frente de la Peña y de los aficionados se alcanza, junto al cargo ocupado por el primer presidente D. Edmundo González Acebal de Presidente de la Federación local de las Asociaciones Taurinas de Madrid, al poco tiempo de su fundación, la Peña alcanza el liderato de la afición taurina nacional.

Propone Don Joaquín un lema para la Peña: «Que no se pierda el toro, que toreros los habrá mientras exista un español». La propuesta se aprueba por unanimidad.

Durante este año y el siguiente prepara Don Joaquín la ya necesaria salida de la Peña al foro taurino, dada la posición alcanzada entre la afición, que consistirá en la edición de numerosos libros, en este año de 1955 se inicia con «Los Detractores» de D. Adolfo Bollain, que detallamos en otro lugar de esta pagina, así como en la organización de un ciclo anual de conferencias.

Así, en el año 1958 se produce el primer ciclo de conferencias, con la asistencia de Juan Belmonte.

En el año 1959 se produce el 2º ciclo de conferencias y lo que fue un auténtico acontecimiento: la celebración del 5 al 20 de febrero de una exposición de recuerdos de José y Juan. A la inauguración, el día cinco, asistió Juan Belmonte.

Así mismo se publica el libro «Bombita y Machaquíto» escrito por el primer presidente de la Peña Don Edmundo González Acebal, de Ediciones Los de José y Juan.

Se publica el libro «Joselíto y Belmonte (la edad de oro del toreo)» escrito por Edmundo González Acebal, con un prólogo de Luis Fernández salcedo y epílogo de Adolfo Bollaín en Ediciones Los de José y Juan.

Se produce el cambio de domicilio social de la Peña al Círculo de la Unión Mercantil en Gran Vía, 24.

En 1962, las conferencias ya se celebran en la nueva sede de la Peña, con el siguiente elenco:

En este año se produce un acontecimiento trascendental para la Peña, el ocho de abril fallece Juan Belmonte. Se produce una gran consternación entre los peñistas y se realiza una velada necrológica:

En los años 1963, 1964, 1965 y 1966 se dan las ya habituales conferencias y en el año 1966 se inaugura, además, un pequeño museo de la Peña en su sede social del Circulo de la Unión Mercantil y se hace por la práctica totalidad de los miembros de la Peña una visita a Sevilla para rendir tributo a los dos Presidentes de Honor perpetuos.

En 1969, en la Asamblea General de peñistas del 3 de noviembre, se toma un acuerdo a propuesta del Presidente y en contra de la opinión de un grupo de consocios que, en principio, resulto traumático para la Peña, pero que a largo plazo supuso su supervivencia: la admisión de peñistas que no hubiesen visto torear a José ni a Juan, o sea dar paso a gente más joven dado que, por imperativos de edad, los que cumplían esa condición eran ya muy pocos. En palabras de Don Joaquín en una conferencia impartida en la Peña: «a principio del año 1970, fui el iniciador y más esforzado paladín del ingreso de la juventud en nuestra Peña, que nos costó la baja de ella de algunos antiguos consocios que no transigían con esa incorporación».