Las claves de las medidas exigidas por el mundo del toro a Cultura

Artículo escrito por Andrés Amorós y publicado por el Diario ABC.

Los distintos sectores profesionales y los aficionados a los toros han enviado al ministro de Cultura un documento con 37 medidas para afrontar la crisis del coronavirus. Se dividen en cuatro capítulos: 1/ Para paliar los daños ya sufridos. 2/ Para el reinicio de la actividad. 3/ De fomento, en la posterior crisis económica. 4/ De dinamización.

A todas ellas precede una bien documentada introducción, en la que se exponen, con datos objetivos, la importancia cultural, ecológica y económica que tiene la Tauromaquia, en España; sus peculiaridades, dentro de las industrias culturales; la obligación legal que tienen, con ella, todas las administraciones, por formar parte del Patrimonio Cultural: «Garantizarán su conservación y promoverán su enriquecimiento» (Ley 18/2013 del 12 de noviembre).

Las peticiones

1/ Unidad. Por primera vez, se reúnen los sectores de profesionales y aficionados en un documento con puntos concretos: eso es positivo.

2/ Destinatario. Va dirigido al Ministro de Cultura pero muchas de las peticiones no dependen de él sino de las Comunidades Autónomas, TVE, Ministerio de Hacienda, Seguridad Social…

3/ Un marco general. Por proceder de colectivos muy variados, las propuestas son heterogéneas. Sólo se concreta la petición económica en dos puntos: la bajada del IVA de los espectáculos, del 10 al 4%, y la reducción del IVA del toro (21%). También, el apoyo a las novilladas con dos millones de euros.

4/ No sólo ayudas económicas. También se piden reducción de cargas fiscales, flexibilización de requisitos administrativos y promoción, en los medios de comunicación pública.

Resumen

Si los Diez Mandamientos se resumen en dos, estas 37 medidas también pueden sintetizarse así:

1/ Pleno reconocimiento de la Tauromaquia como industria cultural.

2/ Su corolario: que la Tauromaquia reciba un tratamiento presupuestario equivalente al de las otras industrias culturales.

Estas dos cosas, me parece, no admiten duda.

¿Serán atendidas?

Es muy dudoso, por varias razones.

1/ Hay muchos sectores culturales afectados y el Gobierno destina, a eso, poco dinero.

2/ La postura de Podemos, que ahora tiene tanto peso en el Gobierno, es radicalmente contraria a los toros. En este tema, el PSOE actúa siempre con ambigüedad, acomplejado, aunque defienda la Fiesta en algunas Comunidades, como Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha: allí, sus votantes no entenderían otra cosa.

3/ Los antitaurinos se mueven con mucha más eficacia que los taurinos. Estoy convencido de que la simple publicación de este documento provocará que lleguen al Ministerio de Cultura centenares de mensajes en contra y ni uno a favor. En vista de eso, el ministro de Cultura no querrá meterse en un lío más.

4/ Hay que evitar el prejuicio de reducir el sector taurino a media docena de figuras, que no necesitan ayudas. Tampoco el teatro o la ópera se limitan a unas pocas estrellas. La inmensa mayoría de los profesionales taurinos –igual que los de todos los sectores, culturales o no– lo están pasando ahora muy mal.

Están en juego miles de puestos de trabajo: según este documento, unos setenta mil, entre los directos y los vinculados. También, la conservación de ese tesoro ecológico único que es el toro bravo y una Fiesta que forma parte indiscutiblemente de la cultura tradicional del pueblo español.

En todo caso, este documento supone un punto de partida necesario y útil.

Andrés Amorós, socio de la Peña Taurina “Los de José y Juan”, es doctor en Filología Románica y catedrático de Literatura Española en la Universidad Complutense de Madrid.  Ha publicado obras relevantes sobre la tauromaquia y actualmente ejerce la crítica taurina en el diario ABC de Madrid. Entre sus galardones destacan el Premio Nacional de Ensayo, el Premio Nacional de la Crítica Literaria, el Premio Fastenrath de la Real Academia Española y el Premio José María de Cossío.

Veinticinco medidas imprescindibles para mejorar la Fiesta de los toros

Artículo escrito por Andrés Amorós.

En el comienzo de la nueva temporada taurina, la Fiesta sigue estando muy viva: lo demuestran los ataques que recibe por parte de los enemigos de España, que la ven –con toda la razón– como una seña de identidad española; también, los ataques de los animalistas, que colocan los presuntos derechos de los animales por encima de los humanos. Está claro que, ahora mismo, esos ataques no van a tener éxito. Eso no impide que la Tauromaquia debe afrontar una serie de medidas que la pongan al día, manteniendo su esencia como arte, rito y fiesta del pueblo español.

LO POSIBLE

El modelo común

1/ Nos guste más o menos, vivimos en un régimen autonómico pero, si se ha comprobado que ha llevado a algunas consecuencias disparatadas, deben remediarse. Es un absurdo total que cada Autonomía tenga, ahora mismo, un Reglamento taurino diferente. Cuando los toreros pasan de una Plaza a otra, ¿deberán llevar consigo a un abogado o una biblioteca portátil con los distintos Reglamentos? Nada impide que los representantes de las Autonomías se pongan de acuerdo para consensuar un modelo común de Reglamento taurino.

2/ Muy recomendable sería que los profesionales consensuaran un modelo recomendado (no impuesto) para los pliegos de adjudicación, en las Plazas de titularidad pública.

3/ Ese modelo común de Reglamento debe garantizar una asistencia médica especializada y unas instalaciones sanitarias adecuadas, en todas las corridas. Ya existe eso en las Plazas de primera y segunda categoría pero no en las de tercera: la pasada temporada se ha comprobado, con episodios que pudieron terminar trágicamente.

4/ Hay que garantizar la exigencia del análisis de astas en todos los festejos. La integridad del toro parece garantizada en las Ferias más importantes pero no en las demás: alguna sentencia reciente lo ha confirmado.

5/ Parece conveniente probar un nuevo tipo de festejo: una clase práctica pública, con menos exigencias legales.

6/ Utilizando la mediación del Ministerio de Cultura, se debería dar el encaje legal adecuado, dentro del sistema educativo, a las Escuelas de Tauromaquia. No es lógico que dependan de que un equipo municipal sea o no defensor de las corridas.

7/ Es imprescincidible generalizar la reforma de las Plazas de toros históricas, para cumplir la medidas legales de seguridad y garantizar la comodidad.

La lidia

8/ Hay que agilizar la lidia, evitando tiempos muertos, para que sea un espectáculo más breve.

9/ Conviene abrir los carteles, para fomentar la competencia, uno de los mayores atractivos de la Fiesta.

10/ El rito taurino incluye la muerte del toro pero conviene limitar el número (no sólo el tiempo) de pinchazos y descabellos, para evitar algo que hiera la sensibilidad de muchos espectadores.

11/ En las grandes Ferias, se deben contratar primero los toros y hacerlo público; luego, conviene una mayor transparencia sobre las condiciones exigidas por los toreros.

Difusión

12/ Hay que facilitar el conocimiento del toro bravo en el campo, con un Plan de visitas a las ganaderías.

13/ Es imprescindible una campaña nacional para difundir los valores ecológicos, económicos y culturales de la Fiesta, mediante un «Catecismo» o «ABC taurino» y una página web.

14/ Hay que hacer una campaña taurina dirigida a los jóvenes, que incluya entradas más baratas y una adecuada difusión.

15/ Los aficionados deben ser más activos para reclamar la presencia de la Fiesta en los medios de comunicación.

LO IMPOSIBLE

El toro

1/ Hay que recuperar la casta perdida: el toro bravo es el fundamento de la Fiesta.

2/ No deben desaparecer más encastes de reses bravas, un tesoro ecológico.

3/ Se debe recuperar la suerte de varas, que algunos profesionales y espectadores quieren reducir a un puro trámite.

Economía

4/ Los profesionales taurinos deben consensuar un modelo económico viable.

5/ Para garantizar el futuro de la Fiesta, hay que hacer posibles las novilladas.

6/ Se debe bajar el precio de las localidades, que impide el acceso a las Plazas de muchos espectadores.

7/ Hay que impedir los cuasi monopolios: un empresario que también es ganadero y apoderado.

Difusión

8/ Televisión Española debe transmitir en directo algunas corridas con carteles atractivos y dar información de las grandes Ferias, en los telediarios.

Unidad

9/ Es absolutamente imprescindible crear una asociación única de profesionales y aficionados, que defienda permanentemente la Fiesta en los tribunales y en los medios de comunicación y que presione sin complejos a los políticos (incluidos los europeos).

10/ Deben volver a darse festejos taurinos en la Plaza de Barcelona, tal como la ley expresamente ha autorizado.

Todas estas medidas –como los Mandamientos– se resumen en dos: 1/Que los profesionales miren por el bien de la Fiesta, más que por su beneficio particular. 2/ Que, más allá de sus diferencias de gusto y de intereses, los profesionales y los aficionados a los toros se unan de verdad para defender la Fiesta.

¿Va a suceder todo esto? Me gustaría creerlo pero me resulta demasiado difícil porque conozco un poco este mundo. Sin todo esto, ¿corre peligro de desaparecer la Fiesta? No lo creo. Ha demostrado su vitalidad resistiendo a prohibiciones de reyes y hasta de Papas. No podrán con ella los independentistas, ni los políticos sectarios o acomplejados, ni los animalistas radicales… Seguirá viva mientras así lo quiera el pueblo español, en un ámbito de respeto a la libertad. Lo dijo Ramón Pérez de Ayala: «Si muriera la Fiesta, moriría España». Espero no llegar a verlo.

Andrés Amorós, socio de la Peña Taurina “Los de José y Juan”, es doctor en Filología Románica y catedrático de Literatura Española en la Universidad Complutense de Madrid.  Ha publicado obras relevantes sobre la tauromaquia y actualmente ejerce la crítica taurina en el diario ABC de Madrid. Entre sus galardones destacan el Premio Nacional de Ensayo, el Premio Nacional de la Crítica Literaria, el Premio Fastenrath de la Real Academia Española y el Premio José María de Cossío.