PRESIDENCIA DE DON JOAQUÍN CASAS VIERNA: ENGRANDECIMIENTO DE LA PEÑA (PARTE 2)

En 1970 se registra un relevo generacional en la peña. Ingresan diez nuevos socios que cubren las bajas producidas. Algunos de estos socios procedían de la peña Juvenil «Los de Hoy”.

Este mismo año se celebra también el cincuentenario de la muerte de Joselito en Talavera de la Reina. La Peña en pleno asiste a un acto organizado en la Plaza de Toros de dicha localidad toledana por su Ayuntamiento.

En la asamblea del 6 de marzo de 1972 dimite de su cargo, por trasladarse a vivir a su casa de Sevilla, el vicepresidente Don José Maria Gutiérrez Ballesteros, conde de Colombí, al que sustituye Don Manuel Suja Yera.

El año de 1973 es otro año importante para esta peña. Se produce el ingreso de la primera mujer en “Los de José y Juan”. Se trata de Doña Beatriz Serrano Muñoz-Cobo, gran aficionada cordobesa.

La peña, además, cambia su domicilio social al Montepío Comercial e Industrial en la calle Cervantes, 5 y en la Asamblea anual se aprueban unos nuevos estatutos elaborados con intervención del estamento joven y presentados por el Presidente.

En la asamblea anual de 1974 se produce un importante acontecimiento para la peña: se nombra secretario a Don Pedro Chicharro, con lo que se produce la entrada de peñistas jóvenes en la Junta Directiva.

En 1975 se produce el tristísimo fallecimiento del torero de la Peña: Antonio Bienvenida. La peña en pleno acudió a su entierro y a todos los actos que se celebraron en su honor.

En 1976 se celebran las Bodas de Plata de la peña. Para su conmemoración se organizaron los siguientes actos:

Así mismo, para conmemorar esta fecha se decide otorgar unos premios durante la Feria de San Isidro.

El año 1977 registra el fallecimiento del primer presidente de la Peña D. Edmundo González Acebal. Otro año triste para “Los de José y Juan”.

El año del cincuentenario de la Plaza de Toros de Las Ventas se recuerda por la preciosa conferencia de Don Luis Fernández Salcedo desgranando aquella emocionante corrida inaugural.

En 1983, el 12 de mayo, por motivos de edad (noventa años), presenta su dimisión el Presidente Don Joaquín Casas Vierna, aunque continuará como Presidente honorífico hasta su fallecimiento a la edad de 102 años.

Fue D. Joaquín más que un Presidente, un padre para todos los socios, y más para los que entonces éramos jóvenes. Él nos apoyó, nos animó y ejerció de profesor de artes taurinas. Supo ser duro, cuando ello era necesario, para llevar adelante sus ideas. Fue un ejemplo de Presidente que hizo de la peña la obra de su vida, dándole tal vitalidad que la puso al frente de la afición taurina. Su figura será inolvidable para todos nosotros y, por supuesto, para todos los que tuvimos la suerte de conocerle.

En cuanto a su vida profesional, Don Joaquín fue ingeniero funcionario del Instituto Geográfico y Catastral, donde fue el autor de gran parte del Mapa Topográfico Nacional de España, lo que le permitió conocer en profundidad la geografía española.

Sevillano, gran amigo de Joselíto y de Belmonte fue, repito, nuestro padre en tauromaquia y su recuerdo será imborrable para todos los que tuvimos la suerte de conocerlo.

Presidencia de Don Joaquín Casas Vierna: Engrandecimiento de la Peña (Parte 1)

El año 1955, primero del mandato de Don Joaquín, que durará hasta 1983, ¡nada menos que 28 años! trae a la peña un hecho importante para su vida futura. El día 27 de enero se produce un acontecimiento que dio a la Peña el espaldarazo necesario para ocupar un lugar preeminente dentro de la Fiesta Nacional. Fue el nombramiento de su vicepresidente: Don José Maria Gutiérrez Ballesteros, Conde de Colombí como Presidente de la Federación Nacional de Asociaciones Taurinas. Con este tandem al frente de la Peña y de los aficionados se alcanza, junto al cargo ocupado por el primer presidente D. Edmundo González Acebal de Presidente de la Federación local de las Asociaciones Taurinas de Madrid, al poco tiempo de su fundación, la Peña alcanza el liderato de la afición taurina nacional.

Propone Don Joaquín un lema para la Peña: «Que no se pierda el toro, que toreros los habrá mientras exista un español». La propuesta se aprueba por unanimidad.

Durante este año y el siguiente prepara Don Joaquín la ya necesaria salida de la Peña al foro taurino, dada la posición alcanzada entre la afición, que consistirá en la edición de numerosos libros, en este año de 1955 se inicia con «Los Detractores» de D. Adolfo Bollain, que detallamos en otro lugar de esta pagina, así como en la organización de un ciclo anual de conferencias.

Así, en el año 1958 se produce el primer ciclo de conferencias, con la asistencia de Juan Belmonte.

En el año 1959 se produce el 2º ciclo de conferencias y lo que fue un auténtico acontecimiento: la celebración del 5 al 20 de febrero de una exposición de recuerdos de José y Juan. A la inauguración, el día cinco, asistió Juan Belmonte.

Así mismo se publica el libro «Bombita y Machaquíto» escrito por el primer presidente de la Peña Don Edmundo González Acebal, de Ediciones Los de José y Juan.

Se publica el libro «Joselíto y Belmonte (la edad de oro del toreo)» escrito por Edmundo González Acebal, con un prólogo de Luis Fernández salcedo y epílogo de Adolfo Bollaín en Ediciones Los de José y Juan.

Se produce el cambio de domicilio social de la Peña al Círculo de la Unión Mercantil en Gran Vía, 24.

En 1962, las conferencias ya se celebran en la nueva sede de la Peña, con el siguiente elenco:

En este año se produce un acontecimiento trascendental para la Peña, el ocho de abril fallece Juan Belmonte. Se produce una gran consternación entre los peñistas y se realiza una velada necrológica:

En los años 1963, 1964, 1965 y 1966 se dan las ya habituales conferencias y en el año 1966 se inaugura, además, un pequeño museo de la Peña en su sede social del Circulo de la Unión Mercantil y se hace por la práctica totalidad de los miembros de la Peña una visita a Sevilla para rendir tributo a los dos Presidentes de Honor perpetuos.

En 1969, en la Asamblea General de peñistas del 3 de noviembre, se toma un acuerdo a propuesta del Presidente y en contra de la opinión de un grupo de consocios que, en principio, resulto traumático para la Peña, pero que a largo plazo supuso su supervivencia: la admisión de peñistas que no hubiesen visto torear a José ni a Juan, o sea dar paso a gente más joven dado que, por imperativos de edad, los que cumplían esa condición eran ya muy pocos. En palabras de Don Joaquín en una conferencia impartida en la Peña: «a principio del año 1970, fui el iniciador y más esforzado paladín del ingreso de la juventud en nuestra Peña, que nos costó la baja de ella de algunos antiguos consocios que no transigían con esa incorporación».

PEÑAS TAURINAS. QUE SON Y QUE DEBERÍAN SER

Por Andrés de Miguel, Presidente de la Peña Taurina «Los de José y Juan».

El pasado martes 19 de febrero, fui invitado por los alumnos del XVII Curso de Periodismo taurino de la Universidad Complutense, a una mesa redonda para hablar de la Peñas Taurinas, junto al matador de toros francés Marc Serrano y la presidenta del Club Taurino de Rusia Ksenia Tinyakova.

Mi intervención, a la que siguió un turno de preguntas y coloquio con los diferentes alumnos del curso, recorrió cuatro preguntas acerca de las peñas taurinas: Que dicen ser, Que son en realidad, Que no son y Que deberían ser.

Lo que dicen ser es el motivo por el que se crean, para homenajear y seguir a un torero, para juntar a los aficionados de un lugar, para defender unos intereses concretos (abonados, bibliófilos) o una manera de entender la tauromaquia (el toreo clásico)

En realidad son grupos de gente organizados a partir de estos criterios, que se utilizan para amplificar la opinión, aumentar la relevancia social y obtener prebendas o subvenciones, especialmente, aunque no necesariamente, para un líder de opinión o social.

Lo que no tienen las peñas taurinas, es trascendencia en el día a día de las fiestas de toros, ni relevancia en la toma de decisiones organizativas en las ferias, ni importancia en la contratación de toreros o ganaderías.

Es un lugar común decir o pensar que en Francia no es así y quizá sea debido a las diferencias entre la importancia social del espectáculo en los dos países y, fundamentalmente a la existencia de un organismo único que reúne a las asociaciones profesionales y de aficionados, tan distinto de lo que ocurre en España donde la FTL, tan estimable e su labor, defiende los intereses corporativos de los profesionales, tantas veces enfrentados con los de los aficionados. También el tamaño de las ciudades taurinas francesas posibilita la influencia y participación de los aficionados, más complicado en ciudades grandes como las habituales en España, especialmente las de ferias de 1ª o 2ª categoría.

Comenté la petición de Andrés Amorós y François Zumbiehl en sus intervenciones sobre la Tauromaquia en la encrucijada del siglo XXI, en el LXII Ciclo de conferencias de la Peña Taurina “Los de José y Juan”, en el que se referían a la necesidad de un organismo único que agrupara a los estamentos profesionales y a los aficionados en la defensa de la fiesta y en la elaboración de los estudios y mecanismos necesarios para la defensa e impulso social de la Tauromaquia. Las peñas taurinas deberían ser un dinamizador de ese organismo.

En el coloquio y en las otras intervenciones se abundó en los problemas actuales y la necesidad de generar estructuras de participación y defensa de los aficionados, en lo que estuvimos de acuerdo con el director del curso Miguel Ángel Moncholi, con los intervinientes y con los organizadores de la mesa redonda, que fueron los alumnos del curso, Andrew Moore, Verónica Sierra y Guillermo Vellojín, quien moderó acertadamente la mesa y el coloquio.

Andrés de Miguel, socio de la Peña Taurina “Los de José y Juan”, que preside desde marzo de 2018, es sociólogo y aparejador.

Colaborador en diversos medios escritos en soporte papel y electrónico, impulsor de la Tertulia de Jordán, y editor del blog de toros ADIÓS MADRID, cuyo nombre viene del libro del mismo título, escrito en colaboración con José Ramón Márquez. Es autor del ensayo Los aficionados integristas.

JOSE LUIS PALOMAR, UN TORERO SOBRIO, PRECISO Y CERTERO.

José Luis Palomar, Andrés de Miguel y Gonzalo Bienvenida

José Luis Palomar, torero soriano, como le gusta recalcar, haciendo hincapié en la dificultad de ser torero en una ciudad y provincia donde hay escaso ambiente taurino y ninguna ganadería brava, protagonizó un enjundioso coloquio con el joven periodista Gonzalo Bienvenida en la última sesión del LXII Ciclo de conferencias de la Peña Taurina “Los de José y Juan”.

Protagonista de la “corrida del siglo del 1 de junio de 1982” junto a Ruiz Miguel y Esplá con los toros de Victorino Martín, volvió a salir por la Puerta Grande de Madrid 16 días más tarde en la corrida de Beneficencia con toros de la misma ganadería. Tuvo una exitosa carrera en la que toreó 24 veces en Las Ventas durante los años 80 y primeros 90.

El torero José Luis Palomar

Ha vuelto a la actualidad gracias a sus comentarios en las transmisiones televisivas, primero en TauroCast y ahora en Telemadrid, donde explica con sencillez y claridad los momentos y situaciones de la lidia. Sobrio, preciso, sin tapujos, con conocimiento y respeto, tanto a los profesionales como al público.

Tiene la virtud, tanto en la entrevista que sabiamente condujo Gonzalo Bienvenida, como lo tenía en su toreo, de ir de frente, sin ponerse de perfil ante las preguntas, como no se ponía ante el toro. Aduce que el riesgo en el toreo está en adelantar la pierna de salida puesto que es cuando el toro puede coger, pero es como se le puede dominar. La largura del pase ya depende de la calidad del toro y el torero, pero el riesgo está hasta que el toro pasa la pierna de salida, es decir desde el cite hasta el final del embroque. Plantea que la lidia es demostración de quién manda, si el toro o el torero y que la emoción está cuando el toro pone problemas a dicho dominio.

No es, ni fue, partidario de los engaños grandes, pues dice que son más complicados de manejar y que no dan más defensa al torero, pues con un capote o muleta más pequeño se puede pasar al toro todo lo lejos que se quiera. Un purista de la estocada, mataba a los toros despacio y por derecho, y en esto, como en muchos otros conceptos recuerda a Rafael Ortega, cuyas maneras inspiraron la obra fundamental titulada “El toreo puro”.

Ponía las banderillas de poder a poder, dejándose ver, también en esta suerte que tanto se presta al adorno y el artificio.

El periodista Gonzalo Bienvenida

Palomar se retiró, sin ruido, en el año 1996, pero su recuerdo es importante porque durante su carrera representó una versión personal del toreo clásico, del toreo puro que va de frente al toro, gusta de su dominio y se adorna con sobriedad, como remate de una faena. Eficaz con el capote, sobrio con las banderillas, cruzado en la muleta, toreando por abajo y matando despacio, su toreo es un compendio de clasicismo y pureza, sobriedad y dominio, respeto y conocimiento, que ahora demuestra en las transmisiones televisivas que se reciben de buen grado entre los aficionados.

Conferencia completa en el siguiente enlace:

Grabación de vídeo por cortesía de Carmen del Castillo y Fidel Carrasco (Autores del libro La Monumental de Sevilla). 

PLAZAS DE TOROS ¿REDONDAS?

Artículo escrito por Juan Salazar socio de la Peña Taurina Los de José y Juan”. Juan es madrileño, licenciado en Farmacia y MBA por el Instituto de Empresa. Abonado a la Plaza de Las Ventas, es miembro de la Unión de Bibliófilos Taurinos, colaborador en la sección taurina de Radio Ya y autor del libro de recuerdos taurinos “Remembranzas Imaginarias; Madrid Museo Taurino Abierto”

Mi buen amigo Eduardo no entiende que me guste visitar plazas de toros. ¡Pero si todas son iguales, redondas, con arena y más o menos parecidas!, es lo que me dice.

Mi querido amigo sabe mucho de fútbol, pero se pierde las maravillas de la Tauromaquia y las plazas de toros es una de ellas. Cualquier buen aficionado antes de acceder a la plaza para ver el festejo ya está disfrutando.

Sin entrar a comentar el aspecto externo de los cosos, que daría para mucho, simplemente hablando del ruedo, “a vista de pájaro”, nos encontramos con verdaderas sorpresas.

Hay ruedos ovoides y no hace falta rebuscar entre cosos abandonados. En Sevilla, la Real Maestranza desde las alturas se percibe con claridad que dista de ser redonda.

También tenemos otras plazas como la onubense de Zufre o la cercana pacense de Azuaga con formas similares.

Sevilla
Zufre
Azuaga

Otros ruedos son redondeados, pero cabría definirlos como “ovoides irregulares”. Entre ellos podríamos citar la plaza aneja al Santuario de Nuestra Señora de las Nieves sita en Almagro, una de tantas plazas ubicadas próximas a ermitas o lugares religiosos, o la original de Corteconcepción con sus encalados e inmaculados tendidos.

Almagro
Corteconcepción

Otras tienen forma “de pera”, quizás desde el suelo no lo percibamos, pero a vista de pájaro salta a la vista. Las plazas de Deza, con sus graderíos excavados en la piedra o la de Alaraz, aneja a la ermita del Santísimo Cristo del Monte, son ejemplo de ello.

Deza
Alaraz

Otras, como las de Albaladejo, conocida localmente como “el corral de las vacas”, la de Cumbres Mayores, al pie del castillo de Sancho IV “El Bravo”, o la de San Martín del Castañar, ubicada en una joya de entorno que es un conjunto histórico artístico, sorprenden al visitante por su formas oblongas, alargadas, muy alejadas de lo que imaginamos como plaza de toros redonda.

Albadalejo
Cumbres Mayores
San Martín del Castañar

Pero si hablamos de formas curiosas, las plazas de toros cuadradas han constituido siempre una originalidad; en más de una ocasión he escuchado a alguna persona comentar que conoce tal o cual plaza de toros que “es la única cuadrada”. Bueno, aquí van varios ejemplos de plazas cuadrilongas: Las Virtudes, Puebla de Sancho Perez, Rasines, Segura de la Sierra, La Parra o Valdecarros.

Las Virtudes
Puebla de Sancho Pérez
Rasines
Segura de la Sierra
La Parra
Valdecarros

Más original resulta la plaza de toros de Almadén, una verdadera joya restaurada que se ha rehabilitado como hotel y en el que las habitaciones dan al particular coso hexagonal.

Almadén

La de Mijas, además de ser una plaza destinada a un público turístico, tiene forma de barco, conformando los tendidos la proa y la popa de la nave.

Mijas

Hasta aquí las plazas con ruedos irregulares, pero hay otro conjunto de plazas, en las que se dieron festejos en su momento, que en la actualidad han dejado de hacerlo al estar enclavadas en pleno núcleo urbano de la población. De cualquier forma son plazas muy originales y que merece la pena visitar, como la hexagonal de La Carolina o las ochavadas de Aguilar de la Frontera, Archidona o los antiguos cosos de Tarazona o de Valladolid.

La Carolina
Aguilar de la Frontera
Archidona
Tarazona
Valladolid

Dentro de este grupo podríamos citar la aragonesa de Chodes, que tiene forma poligonal.

Chodes

Espero, con todo esto, que mi querido y apreciado amigo no vuelva a decirme eso de que “todas las plazas tienen forma redondeada y vista una, vistas todas”.

CAGANCHO, EL TORERO DE LOS OJOS VERDES.

El próximo domingo 11 de noviembre se presenta en Las Ventas, dentro del ciclo de Los XXVI aperitivos taurinos del Club Taurino de Madrid, el libro «Cagancho, el torero de los ojos verdes» de José-Vicente Sinisterra Gago, socio de la Peña Taurina «Los de José y Juan».

Artículo escrito por Ángel Berlanga para la revista Aplausos.

“Cagancho, el torero de los ojos verdes” es mucho más que una simple biografía sobre Joaquín Rodríguez Ortega. Se trata de una obra que no sólo indaga en la singular personalidad taurina de la mítica “talla de Montañés”, como le definió Corrochano en una de sus crónicas, sino que bucea en el toreo gitano a lo largo de la historia de la Tauromaquia en general, y de su edad de oro, en particular. El libro se detiene en aquella feliz etapa en la que dos hermanos, Francisco y Rafael Vega de los Reyes, los dos Gitanillos, y Joaquín Rodríguez, el gran Cagancho, primo de ambos, elevaron el toreo gitano a los cielos desde la Triana que les vio nacer. Junto a todo ello, la España social, política y económica de aquella época tan convulsa -tiempos de preguerra y postguerra- también queda retratada por el autor, que junto a colaboraciones puntuales edita, con este «Cagancho, el torero de los ojos verdes» su tercer libro tras «De Grana y Oro y de Catafalco y Azabache» y «El Mundo de Rafael Gómez Ortega El Gallo». 

La familia de los Cagancho y su entorno -La Cava de Triana-, la tauromaquia de Joaquín Rodriguez, sus actuaciones en España y Francia, su viaje definitivo a México, país donde fue una figura indiscutible y murió en 1984; un estudio grafológico de sus firmas – la personal y la de torero – con su correspondiente descripción de su personalidad y estudio psicológico, completan un libro que también analiza temáticas y aspectos relacionados con aquella etapa de nuestra historia, como la Generación del 27, los reyes del cante y el baile flamenco, el conflicto taurino hispano-mexicano… amén del sentido recuerdo a otro gitano que toreó como los ángeles: Rafael Albaicín, «una estrella fugaz en el toreo gitano», como le define Sinisterra.

«Como persona a la que le gustan por igual una buena soleá cantada por Antonio Mairena y una faena jonda de Rafael de Paula, me embarqué en un proceloso piélago para transmitir mis sentimiento sobre el cante y el toreo gitanos a los jóvenes aficionados que son el futuro de la Fiesta, pero que han de conocer el pasado, sus raíces y sus emociones más profundas» confiesa el propio Sinisterra. Como se trataba de un objetivo muy amplio, decidió centrarse en un entorno muy particular de ambas artes efímeras: «Triana y los gitanos de la Cava, que crearon unos modos de cantes muy especiales y fueron los iniciadores de la edad de oro del toreo gitano». El autor señala que Joaquín Rodríguez «Cagancho» «es el modelo típico de torero gitano, de gitano cabal, buen bailaor y excelso torero – cuando tenía la inspiración, claro está -. Por ello, es el hilo conductor de estas letras que quieren rendir homenaje en la vida de este gitano muy especial, a los toreros gitanos que en el mundo han sido».

Os dejamos con el audio de la entrevista que Elia Rodríguez y el equipo de «Es Toros», el programa radiofónico taurino de la cadena EsRadio, le hacen a José Vicente Sinisterra Gago, autor del libro.

Socio de la Peña Taurina “Los de José y Juan”, José Vicente es, además, catedrático de Química Orgánica y Farmacéutica de la UCM. Profesor invitado en diversas Universidades extranjeras, ha publicado 256 trabajos en revistas internacionales sobre sus investigaciones en Biotecnología y Biocatálisis y ha sido director del Servicio de Biotransformaciones Industriales del Parque Científico de Madrid. Es miembro de la ASABAF de Valencia y de la Asociación de Bibliófilos Taurinos de España y ha impartido numerosas conferencias sobre cultura, historia y arte de la Tauromaquia.