Dinastía

José Gómez Ortega viene al mundo en Gelves, pueblecito próximo a Sevilla, cuna también del señor Manuel Domínguez, el 8 de mayo de 1895, y allí, en una placita que su padre. el señor Fernando el Gallo, había mandado hacer en su finca "El Algarrobo" para distracción y divertimiento de sus hijos, da el churumbel sus primeros pasos taurómacos, sirviéndole de toro, a cuatro pies, el hermano Fernando. Con eso y con la raza familiar, era fatal que el chavea saliera torero como todos los de casa, porque la casta del niño, pelo más, pelo menos, era la siguiente: José, fundador de la dinastía de los Gallos, que había sido nada menos que diecinueve años banderillero de Lagartijo el Grande; su hermano Fernando, padre de la criatura y matador de toros que, a su decir, bastante hizo con tenerse en pie al lado del Califa, de Frascuelo y de Guerrita. aunque bastante más que eso hiciera, y sus dos hermanos Rafael y Fernando, el primero de los cuales fué, a la vez, el mejor torero del mundo y el más detestable. El otro, toreaba como los ángeles, pero le faltó corazón para seguir de novillero a matador de toros y se hizo subalterno de Rafael, primero, y de Joselito después. En cuanto a la línea de la señá Gabriela, gitana ella, bailaora de tronío y de Cádiz, había en ella toreros para parar un tren, como lo eran el Cuco, el Marinero, Rebujina, Potoco, el Almendro y muchos más. Pero conviene decir dos cosas importantísimas respecto a la dinastía de los Gallos, a saber: que eran una de las tres familias taurinas de más noble y extenso abolengo (las otras dos fueron la de los Romero y la de los Bienvenida, que, como aquélla, comprendían tres generaciones sucesivas, es decir: los patriarcas, los hijos y los nietos), y que todos los que la constituyeron, hasta Joselito inclusive, además de artistas imponderables en su respectivo encuadre profesional eran teóricos del Toreo como pocos haya podido haber.