Descubren un ánfora del XVII con un torero ejecutando la suerte suprema

Artículo escrito por el socio Gonzalo Santonja para el diario ABC. 

Foto ABC

Sostiene José María de Cossio en su enciclopedia «Los Toros», punto de partida para cualquier indagación en la materia, que «uno de los períodos más difíciles de esclarecer en la historia taurina es el que constituyen los primeros cincuenta años del siglo XVIII», que sin embargo también sería «uno de los más interesantes que pueda considerarse». Bien, pues a dicho tenor, y remontándonos no ya a los comienzos de dicha centuria, sino a los años noventa del XVII, a continuación daremos noticia de una espléndida talavera, en concreto de un ánfora, que deja claro que la suerte suprema ya entonces se ejecutaba prácticamente como en la actualidad.

Seamos exactos: se seguía ejecutando, porque en un capitel del Palacio de Requena de Toro (Zamora), en una de las misericordias de la catedral de Plasencia (Cáceres) o en uno de los códices del Monasterio de Guadalupe (Cáceres) queda fehacientemente acreditada su antigüedad en Castilla y León y Extremadura, más allá y más acá de Andalucía y los dominios pirenaicos, lo que de por sí desmiente la teoría de que el Toreo surgiera allí antes que en otros territorios peninsulares, patrimonio común de todos los españoles también por su nacimiento. En fin, las evidencias hablan o «eppur si muovo», que replicó Galileo.

Patrimonio de primer orden

Así pues, un ánfora. ¿Dónde se elaboró, en qué época, para quién y, por último, dónde se conserva y quién es su propietario? Estas son las preguntas que nos disponemos a contestar al hilo de la celebración en Murcia del II Congreso Internacional de Tauromaquia,organizado por el Ministerio de Cultura, y en plena efervescencia de la muestra «aTempora Talavera. 6000 años de cerámica en Castilla-La Mancha», región que a dicho tenor creó y atesora un patrimonio de primer orden.

«Platos son de Talavera/ que están vertiendo claveles», pondera el gran Lope de Vega por boca de Casilda en «Peribáñez y el Comendador de Ocaña». Pero claveles, claro está, entendidos en el sentido más amplio: motivos heráldicos, pájaros, ciervos, conejos, caballos, animales fantásticos, personajes y sucesos de la historia y la mitología clásicas, arquitecturas, escenas religiosas, estampas cinegéticas, hombres, mujeres y niños en distintos afanes… Y también, por descontado, toreadores (así se decía) y toros. Porque, como explica Balbina Martínez Caviro, estudiosa unánimemente reconocida de dicha cerámica, aquellos artistas anónimos gozaban de muchas oportunidades para inspirarse en el natural, ya que en la ciudad se celebraban frecuentes corridas, especialmente durante las «mondas y en los festejos en honor de la Virgen del Prado, patrona de la villa».

Serie polícroma

Los estudiosos han clasificado las distintas épocas, influencias y estilos de las talaveras producidas a lo largo de la Edad Moderna: las piezas decoradas sobre blanco en claroscuro azul, la serie de «las mariposas», las que reflejan la impronta renacentista italiana o la huella de los ceramistas flamencos, lozas jaspeadas y lozas esponjadas, en el XVI; las iluminadas con gamas tricolores y polícromas o la serie azul que responde a las pautas de las porcelanas chinas, en el XVII; las que muestran el influjo de los alfares de Álcora en el XVIII. Entre todas ellas, la pieza que ahora nos ocupa pertenece sin duda a la serie polícroma, caracterizada por estar pintada en azul, verde, amarillo, naranja y manganeso, y presentar motivos variados, entre los que resultaron muy del gusto de los clientes los de cacería y los taurinos, habituales en la etapa de plenitud de las talaveras, alcanzada al final del Siglo de Oro.

Y no cabe duda de que se hizo para el Real Monasterio de El Escorial: para ornato del palacio no para el convento, pues luce la parrilla evocadora del martirio de San Lorenzo mas carece del león rampante que singulariza a las destinadas a los jerónimos, marcas que identifican a los mejores clientes de aquellos alfares, con los frailes escurialenses atendiendo y acaparando los encargos de azulejos y lozas desde el reinado de Felipe II hasta la extinción de la Orden, particularmente de 1696 a 1723 bajo el designio de los priores fray Francisco de Madrid, fray Juan de Santisteban, fray Manuel de la Vega, fray José Talavera y fray Eugenio de la Llave. Son rasgos y etapas definitivamente establecidas por el propietario de esta magnífica pieza, Ángel Sánchez-Cabezudo, autor al respecto de una tesis incontestable y del estudio de las cerámicas talaveranas de esa época ahora expuestas en la iglesia talaverana de Santa Catalina, una de las sedes de «aTempora».

Dos secuencias del toreador

En esta talavera aparece un toreador ejecutando la suerte suprema, acción desarrollada en dos secuencias: en la primera, el diestro prepara para la estocada a un astado que sigue con la mirada los vuelos de la capa, mientras la segunda recoge el momento de la estocada, aplicada casi recibiendo y delantera con una espada de cazoleta y con la capa doblada sobre el brazo, convertida en muleta. Entrando al engaño, el toro acusa el golpe en los ojos, pero aún se mantiene firme. De plasticidad logradísima, el pintor, artista que obviamente sabía de toros, revela dominio del dibujo, la composición y el colorido, capta los movimientos y mide las distancias.

En definitiva, así como en la pintura, en la literatura o en la música, los Toros también fueron exaltados –claveles vertidos– desde las talaveras, ese «diálogo íntimo entre el hombre y el barro» (Martínez Caviro dixit) que rompiendo tópicos ilumina evidencias. Aquí y ahora, fundamentalmente dos: la Tauromaquia está hermanada con lo mejor de nuestra cultura en sus diversas manifestaciones y la nobleza de su antigüedad va mucho más allá de lo que algunos creyeron y otros repiten. Antes de seguir haciéndolo, que miren bien capiteles como el de Toro, misericordias como las de la Catedral de Plasencia, ilustraciones como las de Guadalupe, relieves como el de Catedral Nueva de Salamanca o que reparen en esta talavera.

Gonzalo Santonja Gómez-Agero es catedrático de Literatura Española en la Universidad Complutense (2004), director de la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. Pertenece a Academia Norteamericana de la lengua Española (ANLE) y Academia Argentina de Letras, es Hijo Predilecto de Béjar (Salamanca), Honorary Fellow in Writing por la Universidad de Iowa (USA), Profesor Honorario de la Universidad Ricardo Palma (Lima, Perú), dirige desde 2010 el Foro Internacional de Filología de la Feria del Libro de Guadalajara (México) y, entre otras distinciones, es Premio Nacional de Literatura (Ensayo) y Premio Castilla y León de las Letras.

DIEGO URDIALES PREMIO ADOLFO BOLLAÍN AL ACONTECIMIENTO TAURINO MÁS RELEVANTE DEL AÑO 2018

La Peña Taurina “Los de José y Juan” otorgó el premio Adolfo Bollaín, al acontecimiento taurino más relevante del año 2018, a Diego Urdiales por su faena al toro Hurón-120 de Fuente Ymbro, el pasado 7 de octubre de 2018 en Las Ventas. El premio, votado con unanimidad, reconoce la conjunción de una faena clásica a un toro bravo, de gran pureza y belleza formal, en la que el riesgo nunca estuvo ausente, y que se sitúa entre las tres o cuatro más importantes de este siglo XXI en Las Ventas.

Diego Urdiales con Hurón-120. Foto de Andrew Moore

La circunstancia de ser la 5ª corrida de la temporada para Diego Urdiales, fuera de los circuitos de poder del mundo de los toros, hacen más relevante esta faena de quien también había toreado con pureza a un toro de Alcurrucén en Bilbao y con exposición a uno de Garcigrande en Logroño, en lo que formó una pequeña e ilusionante temporada. La escultura metálica de Pablo Lozano, que representa el premio, se le entregará al matador de toros en un acto este invierno en Madrid.

Diego Urdiales en la faena de muleta. Foto: Andrew Moore

Además de la votación de este premio en la Asamblea General del 19 de noviembre, se realizó un resumen de las actividades de la Peña Taurina durante este año 2018 en el que enumeraron los distintos actos realizados, las nuevas iniciativas, la ordenación de los fondos del archivo y biblioteca y el nuevo blog a través del que la Peña Taurina Los de José y Juan aporta las opiniones y experiencias de sus cualificados miembros en las redes sociales.

Se comentaron las líneas principales del LXII Ciclo de conferencias que se realizarán los cuatro sábados de febrero en el Aula Antonio Bienvenida de Las Ventas en los que se contará con la participación de toreros, ganaderos, periodistas e intelectuales y en la que se realizará una sesión de debate que contará con la aportación de François Zumbiehl, Andrés Amorós y el presidente de la Peña Andrés de Miguel, en la que se abordará “La tauromaquia en su encrucijada del siglo XXI” con propuestas concretas de soluciones y de las maneras de dar voz a los aficionados, en esta situación que la tauromaquia se enfrenta a amenazas externas y retos internos.

Se eligió a José Mª Moreno Bermejo como nuevo socio para cubrir una vacante que completa la cantidad de 50.

Los socios de la Peña Taurina Los de José y Juan tras la Asamblea General

PLAZAS DE TOROS ¿REDONDAS?

Artículo escrito por Juan Salazar socio de la Peña Taurina Los de José y Juan”. Juan es madrileño, licenciado en Farmacia y MBA por el Instituto de Empresa. Abonado a la Plaza de Las Ventas, es miembro de la Unión de Bibliófilos Taurinos, colaborador en la sección taurina de Radio Ya y autor del libro de recuerdos taurinos “Remembranzas Imaginarias; Madrid Museo Taurino Abierto”

Mi buen amigo Eduardo no entiende que me guste visitar plazas de toros. ¡Pero si todas son iguales, redondas, con arena y más o menos parecidas!, es lo que me dice.

Mi querido amigo sabe mucho de fútbol, pero se pierde las maravillas de la Tauromaquia y las plazas de toros es una de ellas. Cualquier buen aficionado antes de acceder a la plaza para ver el festejo ya está disfrutando.

Sin entrar a comentar el aspecto externo de los cosos, que daría para mucho, simplemente hablando del ruedo, “a vista de pájaro”, nos encontramos con verdaderas sorpresas.

Hay ruedos ovoides y no hace falta rebuscar entre cosos abandonados. En Sevilla, la Real Maestranza desde las alturas se percibe con claridad que dista de ser redonda.

También tenemos otras plazas como la onubense de Zufre o la cercana pacense de Azuaga con formas similares.

Sevilla
Zufre
Azuaga

Otros ruedos son redondeados, pero cabría definirlos como “ovoides irregulares”. Entre ellos podríamos citar la plaza aneja al Santuario de Nuestra Señora de las Nieves sita en Almagro, una de tantas plazas ubicadas próximas a ermitas o lugares religiosos, o la original de Corteconcepción con sus encalados e inmaculados tendidos.

Almagro
Corteconcepción

Otras tienen forma “de pera”, quizás desde el suelo no lo percibamos, pero a vista de pájaro salta a la vista. Las plazas de Deza, con sus graderíos excavados en la piedra o la de Alaraz, aneja a la ermita del Santísimo Cristo del Monte, son ejemplo de ello.

Deza
Alaraz

Otras, como las de Albaladejo, conocida localmente como “el corral de las vacas”, la de Cumbres Mayores, al pie del castillo de Sancho IV “El Bravo”, o la de San Martín del Castañar, ubicada en una joya de entorno que es un conjunto histórico artístico, sorprenden al visitante por su formas oblongas, alargadas, muy alejadas de lo que imaginamos como plaza de toros redonda.

Albadalejo
Cumbres Mayores
San Martín del Castañar

Pero si hablamos de formas curiosas, las plazas de toros cuadradas han constituido siempre una originalidad; en más de una ocasión he escuchado a alguna persona comentar que conoce tal o cual plaza de toros que “es la única cuadrada”. Bueno, aquí van varios ejemplos de plazas cuadrilongas: Las Virtudes, Puebla de Sancho Perez, Rasines, Segura de la Sierra, La Parra o Valdecarros.

Las Virtudes
Puebla de Sancho Pérez
Rasines
Segura de la Sierra
La Parra
Valdecarros

Más original resulta la plaza de toros de Almadén, una verdadera joya restaurada que se ha rehabilitado como hotel y en el que las habitaciones dan al particular coso hexagonal.

Almadén

La de Mijas, además de ser una plaza destinada a un público turístico, tiene forma de barco, conformando los tendidos la proa y la popa de la nave.

Mijas

Hasta aquí las plazas con ruedos irregulares, pero hay otro conjunto de plazas, en las que se dieron festejos en su momento, que en la actualidad han dejado de hacerlo al estar enclavadas en pleno núcleo urbano de la población. De cualquier forma son plazas muy originales y que merece la pena visitar, como la hexagonal de La Carolina o las ochavadas de Aguilar de la Frontera, Archidona o los antiguos cosos de Tarazona o de Valladolid.

La Carolina
Aguilar de la Frontera
Archidona
Tarazona
Valladolid

Dentro de este grupo podríamos citar la aragonesa de Chodes, que tiene forma poligonal.

Chodes

Espero, con todo esto, que mi querido y apreciado amigo no vuelva a decirme eso de que “todas las plazas tienen forma redondeada y vista una, vistas todas”.

Evidencias

Por Gonzalo Santonja.

Fue suficiente con que Simón Casas, el sefardita francés que ahora gobierna Las Ventas, personaje con más conchas que un galápago, sí, pero también con el doble de ideas que los demás grandes empresarios taurinos juntos, fue suficiente, decía, con que Simón Casas rompiera el tejemaneje de las combinaciones sempiternas y pusiera en los carteles de la Feria de Otoño a Diego Urdiales, injustificablemente ninguneado en San Isidro, mantuviera a Emilio de Justo, Octavio Chacón o Jiménez Fortes y se siguiera acordando de jóvenes como Ginés Marín para que la subida del abono y el incremente en la venta de entradas sueltas ratificaran el acierto de un ciclo, repartido en dos fines de semana, que ha visto los tendidos cuajados y ha encumbrado a los jandillas gaditanos de Fuente Ymbro y a los atanasios/lisardos salmantinos de Puerto de San Lorenzo.

Lo que obviamente ya no se sostiene es la fórmula del empresario que a la vez ejerce de ganadero y apoderado, de modo que a sus plazas lleva sus toros e impone sus toreros y luego intercambia a unos y otros con un puñado de colegas asimismo criadores e igualmente poderhabientes, representantes, comisionados o administradores de diestros cuyas carreras gestionan al margen de una de las leyes no escritas pero sagradas de la tauromaquia: los contratos se ganan en los ruedos, no en los despachos. De respetarla Diego Urdiales no habría llegado a Madrid con apenas cuatro corridas en la temporada: tres en su tierra riojana (Arnedo, Alfaro y Logroño) y la cuarta en Bilbao, donde firmó una actuación memorable, ni hubiera estado ausente de todas nuestras ferias, que así lucen algunas.

De cara al futuro inmediato, la situación ha quedado tajantemente definida: lo que sí, lo que no, lo que tampoco. En esa encrucijada, los rectores de varias plazas tal vez debieran de planteárselo en serio, renunciando a reiteraciones gastadas. Porque las crisis solo encuentran solución en los renuevos. En fin, ahora disponen del invierno para pensárselo, período que también podrían aprovechar para repasar videos de novilleros como Ángel Téllez, con propiedades innatas que lo singularizan, una facilidad para aprender que tampoco resulta común y con la gestión de sus cosas en muy buenas manos, o Francisco de Manuel, dotado de un sentido de la intensidad francamente estupendo. Yo apostaría por ambos.

“Los privilegiados arriesgarán siempre su completa destrucción antes que ceder una mínima parte de sus privilegios”, advirtió Galbraith. Puede que por ahí apunte el problema de fondo de una Tauromaquia desde este jueves y hasta hoy mismo reunida en Murcia, sede del II Congreso Internacional, para asumir realidades, exponer estudios, intercambiar puntos de vista y ojalá que, a partir de las evidencias, apearse del inmovilismo. Mi opinión es clara: “Todo fluye, nada permanece”, que dijo Heráclito.

Gonzalo Santonja Gómez-Agero es catedrático de Literatura Española en la Universidad Complutense (2004), director de la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. Pertenece a Academia Norteamericana de la lengua Española (ANLE) y Academia Argentina de Letras, es Hijo Predilecto de Béjar (Salamanca), Honorary Fellow in Writing por la Universidad de Iowa (USA), Profesor Honorario de la Universidad Ricardo Palma (Lima, Perú), dirige desde 2010 el Foro Internacional de Filología de la Feria del Libro de Guadalajara (México) y, entre otras distinciones, es Premio Nacional de Literatura (Ensayo) y Premio Castilla y León de las Letras.

CAGANCHO, EL TORERO DE LOS OJOS VERDES.

El próximo domingo 11 de noviembre se presenta en Las Ventas, dentro del ciclo de Los XXVI aperitivos taurinos del Club Taurino de Madrid, el libro “Cagancho, el torero de los ojos verdes” de José-Vicente Sinisterra Gago, socio de la Peña Taurina “Los de José y Juan”.

Artículo escrito por Ángel Berlanga para la revista Aplausos.

“Cagancho, el torero de los ojos verdes” es mucho más que una simple biografía sobre Joaquín Rodríguez Ortega. Se trata de una obra que no sólo indaga en la singular personalidad taurina de la mítica “talla de Montañés”, como le definió Corrochano en una de sus crónicas, sino que bucea en el toreo gitano a lo largo de la historia de la Tauromaquia en general, y de su edad de oro, en particular. El libro se detiene en aquella feliz etapa en la que dos hermanos, Francisco y Rafael Vega de los Reyes, los dos Gitanillos, y Joaquín Rodríguez, el gran Cagancho, primo de ambos, elevaron el toreo gitano a los cielos desde la Triana que les vio nacer. Junto a todo ello, la España social, política y económica de aquella época tan convulsa -tiempos de preguerra y postguerra- también queda retratada por el autor, que junto a colaboraciones puntuales edita, con este “Cagancho, el torero de los ojos verdes” su tercer libro tras “De Grana y Oro y de Catafalco y Azabache” y “El Mundo de Rafael Gómez Ortega El Gallo”. 

La familia de los Cagancho y su entorno -La Cava de Triana-, la tauromaquia de Joaquín Rodriguez, sus actuaciones en España y Francia, su viaje definitivo a México, país donde fue una figura indiscutible y murió en 1984; un estudio grafológico de sus firmas – la personal y la de torero – con su correspondiente descripción de su personalidad y estudio psicológico, completan un libro que también analiza temáticas y aspectos relacionados con aquella etapa de nuestra historia, como la Generación del 27, los reyes del cante y el baile flamenco, el conflicto taurino hispano-mexicano… amén del sentido recuerdo a otro gitano que toreó como los ángeles: Rafael Albaicín, “una estrella fugaz en el toreo gitano”, como le define Sinisterra.

“Como persona a la que le gustan por igual una buena soleá cantada por Antonio Mairena y una faena jonda de Rafael de Paula, me embarqué en un proceloso piélago para transmitir mis sentimiento sobre el cante y el toreo gitanos a los jóvenes aficionados que son el futuro de la Fiesta, pero que han de conocer el pasado, sus raíces y sus emociones más profundas” confiesa el propio Sinisterra. Como se trataba de un objetivo muy amplio, decidió centrarse en un entorno muy particular de ambas artes efímeras: “Triana y los gitanos de la Cava, que crearon unos modos de cantes muy especiales y fueron los iniciadores de la edad de oro del toreo gitano”. El autor señala que Joaquín Rodríguez “Cagancho” “es el modelo típico de torero gitano, de gitano cabal, buen bailaor y excelso torero – cuando tenía la inspiración, claro está -. Por ello, es el hilo conductor de estas letras que quieren rendir homenaje en la vida de este gitano muy especial, a los toreros gitanos que en el mundo han sido”.

Os dejamos con el audio de la entrevista que Elia Rodríguez y el equipo de “Es Toros”, el programa radiofónico taurino de la cadena EsRadio, le hacen a José Vicente Sinisterra Gago, autor del libro.

Socio de la Peña Taurina “Los de José y Juan”, José Vicente es, además, catedrático de Química Orgánica y Farmacéutica de la UCM. Profesor invitado en diversas Universidades extranjeras, ha publicado 256 trabajos en revistas internacionales sobre sus investigaciones en Biotecnología y Biocatálisis y ha sido director del Servicio de Biotransformaciones Industriales del Parque Científico de Madrid. Es miembro de la ASABAF de Valencia y de la Asociación de Bibliófilos Taurinos de España y ha impartido numerosas conferencias sobre cultura, historia y arte de la Tauromaquia.

LA PEÑA TAURINA “LOS DE JOSÉ Y JUAN” ENTREGA EL PREMIO A LA CORRIDA MÁS ENCASTADA DE SAN ISIDRO 2018

El premio LUIS FERNÁNDEZ SALCEDO, en recuerdo al gran escritor taurino y aficionado, fundador de “Los de José y Juan”, se entrega a la corrida más encastada de la feria de San Isidro. En esta edición de 2018 el ganador fue la ganadería de Adolfo Martín Andrés y se concedió una mención especial a la ganadería de Saltillo.

Complicada y variada la definición de casta en la ganadería brava, desde la que hace referencia a su origen, a la que se refiere a su capacidad de defensa de su terreno, a su acometividad o fiereza y más se complica cuando se habla de casta buena y mala. Parece que en lo único que hay acuerdo desde el siglo XIX es que la casta está en permanente decadencia.

Adolfo Martín recibe el premio Luis Fernández Salcedo a la corrida más encastada de San Isidro 2018

Nos decantamos más bien por la casta como la cualidad de los toros que propicia, en palabras del gran aficionado integrista del siglo XIX F. Bleu, “Faenas que helaban la sangre, que transmiten al público escalofríos de emoción” o más cercano en el tiempo las palabras que utilizó el gran cronista taurino Joaquín Vidal para una novillada de Hernández Plá: “Al toro íntegro de casta brava… o se le toreaba cruzado con las de parar-templar-mandar cargando la suerte y ligando los pases, o había que salir corriendo”.

A juicio de la mayoría de los socios de la Peña, reunidos el miércoles 13 de junio, Adolfo Martín ha lidiado la corrida más encastada de San Isidro 2018, ha sido la que mejor ha demostrado el equilibrio que la casta implica entre la acometividad y la bravura. Lidió al bravo Chaparrito, y el resto de su corrida mostró las varias reacciones de la casta en el toro bravo o manso, sin que la sensación de peligro y el peligro real, estuvieran ausentes durante la corrida.

Pepe Moral con Chaparrito en el tercio de muleta.

Asimismo se ha otorgado una Mención especial a la ganadería de Saltillo, por recordarnos con su corrida que el toro bravo proviene de un animal salvaje y que la esencia de una corrida de toros consiste en domeñar esa acometividad. La corrida de Saltillo ha ejercido de espejo donde mirar el espectáculo tantas veces domesticado de numerosas corridas actuales.

José Joaquín Moreno Silva recibe de manos de Andrés de Miguel, presidente de “Los de José y Juan”, una mención especial por la corrida de Saltillo.

El jueves 25 de octubre se realizó la entrega de los premios en una cena seguida de tertulia entre los premiados y los socios de la Peña, en la que los ganaderos se mostraron optimistas de cara al futuro, pues creen que las corridas de toros encastados son cada vez más valoradas por su dificultad y su capacidad de dar visibilidad a nuevos toreros. Indudablemente son más complicadas pues, como recordaba Adolfo Martín: “Casi todas las cornadas las dan los grises”, lo que indica su peligro.

La irregularidad es real, pero no ayuda que la mayoría de los toreros que se anuncian en sus corridas tengan poca experiencia, por eso coinciden en creer que la instauración del sorteo de las corridas en las ferias, el célebre bombo, sería positivo para que toreros con experiencia tuvieran que anunciarse con ellas.

Adolfo Martín Escudero tuvo palabras de agradecimiento y reconocimiento para “Los de José y Juan” de quienes recibe el premio LUIS FERNÁNDEZ SALCEDO por tercera vez y José Joaquín Moreno Silva recordó con cariño su pertenencia a la Peña, de la que también su padre fue socio.

Escuchando a los maestros.

Bajo el lema «Culturas del toro» se abría el pasado 27 de septiembre, con la plaza de Las Ventas al fondo, un espacio público de reflexión donde pensar en común la emoción del toreo. En un tiempo en que el arte de torear es incomprendido, cuando no vilipendiado, no basta con repetir que la tauromaquia es cultura. Preciso es saber en qué sentido lo es, qué paradigma concreto de vida late en ella, por qué, citando el bello título de Víctor Gómez Pin, constituye «la escuela más sobria de vida». Desde perspectivas filosóficas, antropológicas y artísticas diversas, como también desde la experiencia de matadores y aficionados, estos encuentros quieren seguir dando forma, vigencia y vitalidad al universo simbólico que soporta al toro de lidia.

La conferencia inaugural corrió a cargo de François Zumbiehl, quien ha tenido la gentileza de resumir por escrito su intervención.

Alejandro del Río Herrmann

Escuchando a los maestros.

Por François Zumbiehl

Si tuve tal ansia de acercarme a la palabras de los toreros es porque desde mi primera corrida en la infancia me impactó su silencio. Ellos, en el ruedo, callaban por obligación mientras en los tendidos prosperaban un sinfín de comentarios, recomendaciones y a veces reprobaciones. También me parecía una cortina de humo muchas declaraciones suyas, estereotipadas y complacientes para los lectores, en las revistas especializadas. Quise entonces pasar con ellos al otro lado de esa cortina y recoger sobre su práctica y su sentimiento del toreo una palabra más auténtica y liberada del peso de las circunstancias. ¿qué verdad o verdades me parece haber podido recoger[1] de ellos cuando logré colocarles a una distancia suficiente con respecto a la presión de su recorrido por el planeta de los toros durante la temporada?

En primer lugar que están obsesionados por el trabajo de memoria. “Los toros son el recuerdo” declaró un día, y con razón, el maestro Antoñete. El problema es que ese recuerdo para ellos – como para muchos de nosotros, simples aficionados – es incapaz de restituir el conjunto de su más sublime faena, sino tan sólo detalles o momentos aislados que se alzan en el primer plano de su conciencia. Muchos viven esos estragos del tiempo como una frustración, y algunos con una resignación sonriente. Tal es caso de Pepe Luis Vázquez, quien evocando su obra maestra en Valladolid con el toro de Villagodio, en 1951, me confesó al final : “Sí, quizá sea esa faena que más me ha llenado, por ese motivo, porque no me acuerdo. Sería porque estaba fuera de lugar.”

Pepe Luis Vázquez, en un lance a pies juntos. Foto ABC.

La segunda revelación es que mientras están en activo se sienten sometidos a un inacabable camino de perfección. Estos “héroes” de los que la afición celebra con justicia los triunfos entienden que nunca han llegado ni llegarán a la cúspide de lo que querían expresar en el ruedo. “Mi mejor faena está por realizar, la guardo todavía en mis entrañas” aseguran muchos de ellos, y esta vez la frase no es sólo un estereotipo. Está dictada por la humildad y la permanente insatisfacción – salvo cuando se sienten sobrevolados por la gracia o poseídos por el duende – que supone la creación en el acto, en la arena, con muchos tanteos y casi con imposibilidad de enmienda, de una obra avocada a morir a poco de haber nacido. De ahí su envidia confesada con los pintores y escultores que pueden crear cuando les viene en gana, que tienen la posibilidad de enmendar su obra hasta el final, y que la dejan al alcance de los tiempos futuros. Por eso para la mayoría de ellos el temple, entendido como la capacidad de apaciguar la violenta embestida del toro y de conjurar aunque sea durante unos segundos el inapelable desvanecimiento de la belleza suscitada, es el núcleo del arte de torear. Pero ¡ojo!, sobre la técnica del temple como sobre la ortodoxia de otros conceptos tan fundamentales como el hecho de cruzarse o de cargar la suerte, sus opiniones e interpretaciones son muy variadas. Se expresan con la misma libertad con que otros artistas – los de los pinceles o buriles -, explican su particular manera de tratar los colores o las formas. Escuchándoles más de una vez me he convencido de que nosotros los aficionados deberíamos ser más cautos y resistir a la tentación de dogmatizar sobre tales conceptos.

Joselito y Juan Belmonte. Colección Los de José y Juan

La última verdad que creo haber captado es el excepcional valor de sus palabras. Son el fiel reflejo de su estilo, de su manera de seguir siendo toreros cuando se encuentran provisionalmente o definitivamente alejados de los ruedos. Reflejan su incesante búsqueda – o su añoranza de ella cuando están retirados – para “gustarse”, o sea sentir la emoción de emocionarse con el toro y de emocional al público, de ser el motor de esta onda de felicidad que se extiende por toda la plaza en algunos momentos privilegiados. Este discurso no me ha parecido ser menos intenso o deformado con respecto a la realidad de lo que han dibujado en el ruedo. Es un auténtico corpus artístico, tan valioso y significativo como el que han evidenciado cuando estaban en activo, y que sobrevive cuando el otro se ha apagado. Es su manera de triunfar– esta vez de forma más certera – del tiempo y de la muerte.

[1] En los libros El torero y su sombra, La Voz del ToreoEl Discurso de la Corrida.

François Zumbiehl (París, 1944), es catedrático de Lenguas Clásicas, doctor en Antropología Cultural y militante taurino. Socio de la Peña Taurina Los de José y Juan.

Alejandro del Río Herrmann, filósofo, es doctor por la Universidad de Valencia. Trabaja como editor en Editorial Trotta y es profesor de la Escuela de Filosofía de Madrid.

 

SALTILLO Y VALDELLÁN EN EL AULA DE TAUROMAQUIA DEL CEU

El brillante espectáculo del Desafío ganadero del 9 de septiembre en Las Ventas, en el que participaron las ganaderías de Saltillo y Valdellán, tuvo su continuidad, el jueves 18 de octubre, en la Sesión inaugural del XVIII Curso del Aula de Tauromaquia del CEU, que desde su inicio dirige el erudito aficionado Rafael Cabrera Bonet.

El propietario de la ganadería de Saltillo, José Joaquín Moreno Silva y el representante de Valdellán, Jesús M. Martínez Pinilla, comentaron algunos detalles de la corrida para los numerosos aficionados que se congregaron en esta sesión inaugural.

De Izquierda a derecha: Rafael Cabrera Bonet, Jesús M. Martínez Pinilla, José Joaquín Moreno Silva y Andrés de Miguel.

Con su vehemente naturalidad, José Joaquín Moreno Silva defendió a sus toros, especialmente el bravo Horquitillo, del que se quejó de la lidia en la suerte de varas por la abstención en la misma de Venegas y también al interesante Ruidón, de una familia ganadera muy asentada y brava. Este año se cumple el centenario de la propiedad del hierro de Saltillo en manos de su familia desde la compra por su abuelo Félix Moreno Ardanuy.

Jesús M. Martínez Pinilla se mostró muy satisfecho de su presentación en Las Ventas con el bello y bravo Navarro a quien el gran toreo del que hizo gala Fernando Robleño, contribuyó a realzar su bravura. También habló del interés de Montañés, el último toro de la corrida. En un tiempo muy corto, pues la ganadería se formó en 2002, llegar a conseguir este triunfo entre los aficionados en la Plaza de Las Ventas, es un gran logro del que se sienten orgullosos.

El inusual saludo de los dos mayorales al acabar la corrida para responder a los aplausos de los aficionados fue la imagen de una gran corrida de esta temporada, pues estas ganaderías que gozan más del favor de los aficionados que del público, deben dar el salto a esa consideración de corridas interesantes pues buscan el espectáculo completo de la lidia en los tres tercios. Quizá la continuidad del bombo para el sorteo de los matadores pueda mejorar su valoración.

Los dos mayorales saludando.

La Peña Taurina “Los de José y Juan” a la que pertenece José Joaquín Moreno Silva, colaboró en la organización de esta sesión inaugural, en la que participó su presidente, Andrés de Miguel, como muestra de su decidido apoyo a las manifestaciones culturales de la Tauromaquia, siempre importantes y necesarias y especialmente en estos momentos de polarización social acerca de su papel.

Entrevista a José Joaquín Moreno Silva, propietario del hierro Saltillo.

La Peña Taurina Los de José y Juan ha otorgado el premio Luis Fernández Salcedo a la ganadería de Adolfo Martín por la corrida más encastada de la feria de San Isidro 2018. Asimismo, se ha otorgado una Mención Especial a la ganadería de Saltillo por recordarnos, con su corrida, que el toro bravo es un animal salvaje y que dominar su acometividad es la esencia de una corrida de toros.

Foto de Andrew Moore | Asturdero-4 premiado con la vuelta al ruedo.

La corrida de Saltillo ha ejercido de referente para numerosas corridas actuales cuyos espectáculos se han visto tantas veces domesticados.

Hablamos con el ganadero José Joaquín Moreno Silva, socio de esta Peña Taurina:

José Joaquín Moreno Silva se declara muy satisfecho con la temporada de su ganadería en Madrid y no es para menos. El 4 de junio de 2018 lo recordaremos siempre como un día especial, no solo para Saltillo sino también para los aficionados y defensores de la pureza de la fiesta, ¿no es así?

Así es. El 4 de junio, en la semana torista de San Isidro, Asturdero-4 fue premiado con la vuelta al ruedo. Además, sirvió para poner en órbita a un torero modesto, Octavio Chacón, que llevaba varios años luchando por abrirse un hueco en el circuito de las corridas más duras e interesantes. 

Foto de Andrew Moore | Asturdero-4 arrancando desde los medios en el tercio de varas.

En el mes de septiembre se presentó un doble compromiso. ¿cuál es su valoración?

Por un lado presentamos una novillada en la que sobresalió Consejote-24 que se llevó una nutrida ovación y, por otro, el gran desafío ganadero con Valdellán, que acabó con los dos mayorales saludando en el ruedo tras la corrida, lo nunca visto en Las Ventas.

Hay que destacar a Horquitillo-24 que despuntó en una terna brava y encastada. Horquitillo es el tipo de toro que busco con fuerza y dureza en el caballo y una gran nobleza en la muleta.

Pese a los saludos del mayoral y las vueltas al ruedo, sus toros no esconden una gran irregularidad que va desde la nobleza encastada a la fiereza decimonónica.

Es un encaste complicado de entender, pero en lo bueno es lo mejor y en lo malo es lo más “hijoputa”. Se necesitan toreros más técnicos y que estén acostumbrados a estos encastes. Hay que tener en cuenta que estos encastes juegan en otra liga, con toreros menos placeados. El ideal que busco es que el toro tenga calidad, movilidad, fijación y humillación.

Fotografía de Andrew Moore | José Joaquín Moreno Silva, propietario del histórico hierro Saltillo.

La compra del hierro de Saltillo ¿ha completado su ganadería?

Tengo 200 vacas en total. Con la compra de Saltillo a mis primos en 2013 añadí 60 vacas con sus rastras de eralas y añojas. Aunque muchas familias son las mismas, al llevar 40 años separadas tenían características distintas.

Este año la ganadería hace el primer centenario en manos de mi familia, desde que mi abuelo compró el hierro a la viuda del Marqués de Saltillo.

Saltillo-Santacoloma es el encaste preferido por los aficionados entre las ganaderías que no pertenecen al encaste mayoritario. ¿Qué relación mantenéis los ganaderos de este encaste?

José Chafik, el ganadero mexicano, intentó unificar todas las ramas del encaste y llevó a cabo una labor muy interesante y meritoria, pero la lástima es que falleció sin culminar su obra. En México el encaste saltillo es predominante pero no hay apenas relación; aunque de los cuatro sementales que le vendí a Chafik, sé que tres de ellos han padreado en México.

En España hay muchas ganaderías interesantes de este encaste y mantenemos buenas relaciones.

Enhorabuena por el premio y por la temporada, con nuestros mejores deseos para el próximo año. 

Foto de Andrew Moore | Octavio Chacón con Asturdero-4.

José Joaquín Moreno Silva, ganadero propietario del hierro de Saltillo, es socio de la Peña Taurina Los de José y Juan, a la que también perteneció su padre, el ganadero Alonso Moreno de la Cova.

Su afición taurina le llevó a ser rejoneador. Ganadero desde su juventud a cargo de las ganaderías de la familia, en 1992 heredó el hierro de Charco Blanco cuyo nombre cambió a Moreno Silva y en 2013 compró el histórico hierro de Saltillo que da nombre a la ganadería y al encaste.

Tres socios de “Los de José y Juan” participarán en el II Congreso Internacional La Tauromaquia del Siglo XXI.

François Zumbiehl, Andrés Amorós y Gonzalo Santonja, socios de la peña taurina “Los de José y Juan” participarán en el II Congreso Internacional “La Tauromaquia del siglo XXI” que se celebrará en Murcia del 18 al 21 de octubre.

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