Tres socios de “Los de José y Juan” participarán en el II Congreso Internacional La Tauromaquia del Siglo XXI.

François Zumbiehl, Andrés Amorós y Gonzalo Santonja, socios de la peña taurina “Los de José y Juan” participarán en el II Congreso Internacional “La Tauromaquia del siglo XXI” que se celebrará en Murcia del 18 al 21 de octubre.

Pincha aquí para leer el programa.

 

GONZALO SANTONJA JURADO DE LA FERIA TAURINA DE ACHO EL SEÑOR DE LOS MILAGROS.

El actual Director del Instituto Castellano Leonés de la Lengua, Gonzalo Santonja, socio de la Peña Taurina “Los de José y Juan”, ha sido nombrado jurado de la feria taurina, que se celebra anualmente en la plaza de Acho en Lima, El Señor de los Milagros.

Es la feria más prestigiosa del Perú, donde hay más de 300 plazas de toros y se celebran más de 700 festejos al año.

El jurado otorga los preciados Escapularios de Oro y Plata, al mejor torero y mejor toro de la feria, que este año 2018 tendrá lugar todos los domingos entre el 28 de octubre y el 2 de diciembre.

Gonzalo Santonja es el primer español que recibe ese nombramiento que es una distinción a su afición, a su capacidad y conocimiento, y a su dedicación a la defensa de la tauromaquia.

Deseamos que salga una buena feria, especialmente ahora que el Perú cuenta con un gran ambiente taurino y con la figura del momento, el joven Andrés Roca Rey, y que el buen hacer de Gonzalo Santonja, en una tierra tan unida a los toreros que dan nombre a nuestra Peña Taurina, colabore en una acertada decisión. Enhorabuena y suerte.

Primera corrida de la Feria del Señor de los Milagros 2017, plaza de Acho (Foto: Tauromaquias.com)

Gonzalo Santonja Gómez-Agero es catedrático de Literatura Española en la Universidad Complutense (2004), director de la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. Pertenece a Academia Norteamericana de la lengua Española (ANLE) y Academia Argentina de Letras, es Hijo Predilecto de Béjar (Salamanca), Honorary Fellow in Writing por la Universidad de Iowa (USA), Profesor Honorario de la Universidad Ricardo Palma (Lima, Perú), dirige desde 2010 el Foro Internacional de Filología de la Feria del Libro de Guadalajara (México) y, entre otras distinciones, es Premio Nacional de Literatura (Ensayo) y Premio Castilla y León de las Letras.

 

EL BULO COMPARTIDO. LOS ESCUDOS DE LA FACHADA DE LAS VENTAS

Artículo escrito por Juan Salazar. 

Resulta muy habitual que una idea que no responde a la verdad, a fuerza de ser repetida, se acabe convirtiendo en un concepto compartido y asumido por todos.

Nuestra querida Plaza de Toros de Las Ventas no podía ser una excepción a este tipo de gazapos, hasta el punto que la propia página web en el apartado referido a su arquitectura afirma lo siguiente:

La fachada de la Plaza es de ladrillo visto con decoraciones de cerámica vidriada que representan los escudos de todas las provincias españolas. Como curiosidad, sabemos que el escudo de Córdoba aparece representado en dos ocasiones y que del actual conjunto de provincias españolas solo faltan Ceuta y Melilla que en el momento de su construcción solo eran un protectorado español.

Esta frase, es compartida de forma generalizada por los aficionados.

Bueno, pues me temo que en estas afirmaciones hay multitud de inexactitudes. Vamos por partes.

  1. “…los escudos de … las provincias españolas”

Los escudos no son los representativos de las provincias sino de las capitales de provincia. Es decir, el escudo que aparece es el de Pamplona, San Sebastián o Bilbao, no el de Navarra, Guipúzcoa o Vizcaya.

Pamplona
Lérida
  1. “… y que del actual conjunto de provincias españolas solo faltan Ceuta y Melilla”

Es incorrecto. De entrada hay 47 escudos y a la fecha actual, además de las dos ciudades autónomas, existen 50 provincias con lo que las cifras no cuadran. Hay siete capitales no representadas y son: Las Palmas, Santander, Soria, Tarragona, Teruel, Valladolid y Vitoria

  1. “…el escudo de Córdoba aparece representado en dos ocasiones”

La afirmación es correcta pero incompleta. Hay tres capitales de provincia cuyo escudo está repetido: Huelva, Málaga y Córdoba.

  1. Existe un “error por omisión”, ya que no se indica que existe un escudo que no corresponde a ninguna provincia ni capital de provincia. Se trata del escudo de Ronda.

De esta forma las cifras cuadrarían:

  • 47 escudos, de los que 43 corresponden a capitales de provincia, tres están repetidos y uno es el de Ronda.
  • Hay siete capitales de provincia no representadas.
Ronda
San Sebastián

Finalmente, aunque tenga una importancia menor, aclarar lo que erróneamente escuché a dos aficionadas el otro día al salir del festejo, en el sentido de que algún toponímico figuraba “castellanizado” y algún otro no, lo cual es incorrecto. Los nombres de las capitales aparecen en su versión castellana por lo que Gerona y Lérida, aparecen como tal, no como Girona o Lleida.

Juan Salazar socio de la Peña Taurina “Los de José y Juan”, es madrileño. Licenciado en Farmacia y MBA por el Instituto de Empresa, ha desarrollado su carrera profesional en el ámbito de la Consultoría y de los Recursos Humanos.  Aficionado por vía paterna, es abonado a la Plaza de Las ventas y habitual de los tendidos así en las ferias como en los domingos de cemento y turistas. Es autor del libro de recuerdos taurinos “Remembranzas Imaginarias; Madrid Museo Taurino Abierto”.

 

 

Toros y cine.

Artículo escrito por Andrés Amorós.

Una corrida de toros posee una evidente plasticidad, “entra por los ojos”. Es lo que han reflejado muchos poetas, como Manuel Machado, que resume así el espectáculo:

“La hermosa fiesta bravía
de terror y de alegría
de este viejo pueblo fiero…
¡Oro, seda, sangre y sol!”
Y su melancólico declinar, al final de la tarde:
“… Y terminada
la fiesta de oro y rojo, a la mirada
queda un solo eco
de amarillo seco
y sangre cuajada”.

Eso implica, a la vez, un claro riesgo: que la película se quede en lo más espectacular y externo de los toros, sin profundizar en el arte, el rito o la tragedia.
Como son tan amplios los mundos de la Tauromaquia y del cine, será útil recordar una docena de géneros cinematográficos que se han acercado a la Fiesta.

1. Los orígenes


Ya en 1896, un operador de los hermanos Lumière, Albert Promio, filmó la “Arrivée des toréadors”.
En España, en 1918, Rafael Salvador obtuvo éxito con “La España trágica”, en la que aparece una corrida de toros. Al año siguiente, en el folletín “Los arlequines de seda y oro” aparece una corrida con El Gallo, Joselito, Belmonte y Gaona.

Hace poco, la Filmoteca Española ha recuperado una interesantísima película, “Viva Madrid que es mi pueblo” (1928), producida y protagonizada por el gran Marcial Lalanda: la única oportunidad para ver cómo toreaba este diestro, al que un pasodoble consagró como “el más grande”.

2. El documental


El cine sirve, efectivamente, para permitirnos disfrutar con el arte de grandes toreros. En este sentido, se lleva la palma la estupenda “Tarde de toros” (1956), de Ladislao Vadja, un testimonio único para conocer el estilo artístico de dos genios, Domingo Ortega y Antonio Bienvenida.

En otro terreno, “Torerillos 61” , de Basilio Martín Patino (el autor de la extraordinaria “Canciones para después de una guerra”) permite ver lo que era la dura lucha de los maletillas. Un caso singular es el corto francés “La corrida fantastique”, premiado en Cannes, que cambia la visión habitual de un festejo taurino gracias a la cámara lenta y a la música de órgano.

3. El docudrama

Utiliza esta técnica el cámara Teo Escamilla en su muy interesante testimonio sobre la Escuela de Tauromaquia de Madrid (ahora perseguida por la sectaria alcaldesa Carmena), “Tú solo”. Queda claro que no es el hambre lo único que empuja a los jóvenes a torear.

4. La vanguardia

Un curiosísimo ejemplo de las vanguardias estéticas españolas es el corto “Esencia de verbena”, de Ernesto Giménez Caballero, en la que el gran escritor Ramón Gómez de la Serna, en una barraca de feria, estoquea ceremoniosamente un toro de cartón.

5. Genios del cine


También se han asomado al mundo taurino algunos de los más grandes genio del cine. Después de “El acorazado Potemkin” y de “Iván el Terrible”, el ruso Eisenstein rodó “¡Que viva México!” (en otro montaje, titulada “Tempestad sobre México”), que incluye un episodio de gran plasticidad sobre la Fiesta. En 1944, Abel Gance inició el rodaje de una película sobre Manolete, que no completó.“El genio” Orson Welles presumía – a mí mismo me lo contó – de haber actuado como novillero, por Andalucía. No he podido comprobar si era verdad o una más de sus fantásticas mentiras (“Fake” es el título de una de sus películas). Para la televisión rodó una serie de escenas taurinas, que él iba comentando, en inglés, desde una barrera de Las Ventas.

6. La psicología


En la magnífica “Torero” (1955), de Carlos Velo, se muestran los temores y contradicciones del mejicano Luis Procuna. Un estremecedor testimonio de la vejez de un artista, Nicanor Villalta, se ofrece en “Juguetes rotos” (1966), de Manuel Summer.

7. Dramas


Henry King lleva al cine la novela de Hemingway “The Sun Also Rises” (“Fiesta”, 1957). El italiano Francesco Rossi rueda, con el torero Miguelín, “El momento de la verdad” (1965): un título que aplicamos a la suerte de matar y que vale también como símbolo de toda la Fiesta.

8. Lo social


En los años cincuenta, cuando tenía gran fuerza la literatura social, ése es el enfoque con el que se acerca a los toros Ángel Maria de Lera, con su novela “Los clarines del miedo”, llevada a la pantalla por Antonio Román. Una denuncia más descarnada es la de “A las cinco de la tarde” (1960), de Juan Antonio Bardem, basada en el drama “La cornada”, de Alfonso Sastre.

9. Biografías noveladas


Muchas películas han aprovechado la enorme popularidad de algunos toreros, que hacen su propio papel en una historia novelada: así, Chamaco, en “El traje de oro” (1959); El Cordobés, en “Aprendiendo a morir” (1962); Palomo Linares, en “Solos los dos” (1968)…

10. Cuatro obras literarias populares


Se han llevado varias veces al cine popularísimas novelas. Así, “Sangre y arena”, del valenciano Vicente Blasco Ibáñez: la primera vez, por su propio autor (1916). La segunda, por Fred Niblo (1922), con el mítico galán Rodolfo Valentino. La tercera, excelente, por Rouben Mamoulian (1941),con Tyrone Power. La cuarta, más efectista, por José María Elorrieta (1989), con la estrella Sharon Stone.

También ha tenido varias versiones “Currito de la Cruz”, del novelista gallego Alejandro Perez Lugín. La primera, por su autor (1925). La segunda, por Fernando Delgado (1935). La tercera, por Luis Lucia (1958), interesantísima, por permitirnos apreciar el estilo de Pepín Martín Vázquez, un gran torero, hoy revalorizado por la devoción de Morante de la Puebla. La cuarta, por Rafael Gil (1965), con El Pireo.


Más folletinesca es “El niño de las Monjas”, que llevaron a la pantalla el fotógrafo Calvache (1925), con Eladio Amorós; José Buschs (1928), con El Estudiante; Julio Villarreal (1944), en México, con Luis Procuna; Ignacio F. Iquino (1958), con Enrique Vera.

Todavía más versiones cinematográficas ha tenido el mito de “Carmen”, desde la italiana de Giovanni Doria (1914); el espectacularísimo Cecil B. de Mille (1915); el genio de la comedia Lubitsch (1918); Jacques Feyder (1928), con la cupletista Raquel Meller; Florián Rey, “Carmen la de Triana” (1938), con la extraordinaria cantante Imperio Argentina; Cristian Jacques (142); el argentino Tulio Demicheli, “Carmen la de Ronda” (1959), con Sarita Montiel, popularísima después de “El último cuplé”; el italiano Francesco Rossi, “Carmen de Bizet”(1983), rodada en Ronda, más fiel a la ópera (1983); Carlos Saura (1983). Y, llevándola al mundo del “espiritual” negro, “Carmen Jones”, con Dorothy Dandridge.

11. El humor


Muchos grandes cómicos han parodiado el mundo de las corridas de toros. Así, Max Linder (1912), Chaplin (1915), Stan Laurel y Oliver Hardy (la primera pareja llamada, en España, El Gordo y el Flaco), Totó y el mejicano Cantinflas, gran aficionado y torero práctico.

12. Rarezas


Incluyo aquí algunas películas que se salen de los géneros habituales, como la rusa ”Sombrero”, de Tamara Lisitsian. Podemos ver a Pablo Picasso trazando con increíble facilidad algunas escenas taurinas en el extraordinario documental “Mystère Picasso”, de H.G.Clouzot (famoso por “Las diabólicas”).

Muy singular y atractiva es “Yo he visto la muerte· (1965), de José María Forqué, en varios episodios. En uno de ellos, Luis Miguel Dominguín, en una barraca de feria, asiste a la evocación de la tragedia de Manolete, que él mismo había vivido.

En su guion intervino mi amigo Jaime Armiñán, buen escritor y excelente aficionado, formado en casa de los Bienvenida. Esa experiencia la trasladó a su gran serie de televisión “Juncal”, con una magnífica interpretación de Paco Rabal.

Concluyo ya. Suele decirse que no hay buenas películas de toros. Esta pesada enumeración sirve, creo, para desmontar ese tópico: existen muchas películas taurinas; bastantes de ellas, poseen notable interés. Para los enamorados de la Fiesta, es algo muy atractivo; para los cinéfilos, todo un capítulo de la historia del cine del que no se puede prescindir.

El autor: Andrés Amorós Guardiola, socio de la Peña Taurina “Los de José y Juan”, es doctor en Filología Románica y catedrático de Literatura Española en la Universidad Complutense de Madrid.  Ha publicado obras relevantes sobre la tauromaquia y actualmente ejerce la crítica taurina en el diario ABC de Madrid. Entre sus galardones destacan el Premio Nacional de Ensayo, el Premio Nacional de la Crítica Literaria, el Premio Fastenrath de la Real Academia Española y el Premio José María de Cossío.

¿Y por qué no sortear los toreros?

Artículo escrito por Andrés de Miguel.

Como serpiente de verano, o por mejor decir, como conversación de invierno sin toros, sale con frecuencia la idea de que las ferias serían más interesantes si se sortearan todas las corridas previstas entre todos los toreros contratados.

Esta idea, que ya llega a ser recurrente, creo que tiene su origen en las tertulias de los amigos de “El Albero Luminoso”, en sus largas noches tras las corridas de las ferias de San Isidro de los primeros años 90.

ALBERO LUMINOSO
Portada de El Albero Luminoso diseñada por Javier Págola sobre una foto de José Gómez Ortega “Gallito” realizada por Mateo.

“El Albero Luminoso” fue un proyecto en el que participaron entre otros, José Ramón Márquez, Sergio Ariza, Pepe Campos, Ramón Rueda, Miguel Ángel Cuadrado y yo mismo, con la idea de editar una bella revista taurina por y para aficionados. Objetivo que si bien no se consiguió, sí proporcionó buenas horas de conversaciones e ideas.

La idea del sorteo fue una de las que se barajaron, más como broma que como propuesta y de ella quedó constancia en un artículo que publiqué en el periódico DIARIO 16, en la edición del 12 de mayo de 1994, en la que se decía:

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Artículo publicado en DIARIO 16 el 12 de mayo de 1994.

“La idea del sorteo, que Mazzantini impuso para que Guerrita no eligiera los toros que le correspondían, va a acabar por abrirse camino, más allá de la boutade, para decidir los carteles de la feria. El asunto es sencillo. Se eligen las ganaderías, se contratan los toreros y a continuación se sortea a qué toreros les toca con qué toros. Más de una sorpresa nos íbamos a llevar y el escalafón taurino, que tantas veces sale maltrecho de San Isidro, iba a tener una oportunidad de componerse, dejando que el azar, por otra parte tan importante en los toros, jugara su papel.

Sinceramente, es difícil que el puro azar confeccionara los carteles peor que la empresa y con un sorteo aleatorio, la racionalidad avanzaría en la brillante fiesta de los toros”.

Hasta ahora la idea no se ha abierto paso pero, ¿cuajará la iniciativa de Simón Casas tras la próxima feria de Otoño?

Andrés de Miguel es sociólogo, crítico taurino y presidente provisional de la peña “Los de José y Juan”. 

¿Cuándo hablamos de lo nuestro?

gonzalo santonja

«Gozando, como gozamos, de un gobierno que ha hecho bandera del diálogo, señor ministro, ¿cuándo hablamos de lo nuestro?, porque los Toros son nuestros, patrimonio español cultural y ecológico. Mejor, claro está, cuanto antes. Así se cortaría de raíz la sospecha, puesta en circulación por algunos malpensados, de que dicho talante conciliador solo sea para fugados y separadores»

A continuación, transcribimos el artículo publicado por nuestro socio Gonzalo Santonja y publicado en el periódico ABC. 

Corría el año de gracia de 1579, en que vinieron al mundo el dramaturgo Luis Vélez de Guevara y san Martín de Porres, primer mulato de América elevado a los altares, hijo de un hidalgo burgalés sin fortuna y de una liberta panameña, cuando don Joseph Villadiego Azetuno, cura de la iglesia parroquial de San Vicente de Ávila, entonces Ávila de los Caballeros, denominación perdida con el censo de 1877, tuvo a bien enderezar una petición a los «muy ilustres señores Justicia y Regidores» de la ciudad para que se volvieran a correr toros por las fiestas de los Santos Mártires Vicente, Sabina y Cristeta, costumbre interrumpida durante algún tiempo en sinrazón de la bula De salutis gregis dominici, fechada en Roma el 1 de noviembre de 1567, «pontificatus nostri anno II», con la que Pío V pretendió prohibir «estos espectáculos donde toros y fieras en plazas se corren», cuyo texto latino fue impecablemente traducido al español por Jesús María García Añoveros, marcando un contrapunto de rigor frente a las versiones de conveniencia y aun francamente sesgadas que ofrecen distintos portales de internet.

El intento del Papa apenas tendría recorrido, porque el Rey y la mayoría de los obispos se desentendieron, y tras la muerte del Pontífice, el 1 de mayo de 1572, la situación había ido poco a poco normalizándose, lo que aprovechó Villadiego Azetuno para promover la recuperación de una costumbre festiva de una antigüedad mayor a la que él mismo estimaba: «Dozientos y siete años», observada «desde el dicho tiempo a esta parte inviolablemente, hasta que se promulgó el Motu proprio del Papa Pio Quinto». Lo que a su juicio resultaba «no justo», sentimiento compartido por un consistorio que, además de acceder a dicha petición, añadió argumentos de peso en favor de la causa.

grabado toros

Y es que, lejos de limitarse a conceder la razón al peticionario, en su respuesta reprodujeron, y en consecuencia ratificaron, trasladado a escritura pública, un documento que Bernardino de Melgar y Abreu San Juan de Piedras Albas y Benavites, el Marqués de Piedras Albas, su descubridor, calificó, dando en el clavo, como «las Ordenanzas de toros más antiguas de cuantas se conocen hasta ahora», un hasta ahora cuya vigencia se mantiene todavía, ya que nadie ha puesto sobre la mesa unas disposiciones fechadas antes que estas, extendidas el miércoles 15 de junio, «era de MCCCLXXII», o sea en 1334.

El Marqués de Piedras Albas consiguió dos ejemplares, «uno impreso del año 1579, con legalización manuscrita al dorso por un Escribano de Ávila, y otro escrito a mano con letra del siglo XVI», ambos procedentes del «Archivo Parroquial de San Vicente de Ávila de un gran Legajo de Papeles de grandísimo interés» que el descuido de los hombres y los avatares del comercio situaron en una especie de alcaná de Valencia o Sevilla (don Bernardino dudaba) similar a aquel mercado persa de Toledo en que Cervantes habría dado con el manuscrito de Cide Hamete Benengeli. La fortuna le llevó a rescatarlo para devolvérselo de inmediato a dicha iglesia, «quedándome con estos dos documentos», pero quedándose con ellos no por decisión suya, sino por regalo del obispo Plá y Deniel.

Investigador a carta cabal, el Marqués, apologista insigne de Santa Teresa, lo trascribió y publicó en su notabilísimo estudio sobre las «Fiestas de toros: bosquejo histórico», impreso en 1927, pero a su muerte (1863-1942) aquí paz y después gloria o quién te ha visto y quién te ve o sombra de lo que eras, para expresarlo con palabras de Miguel Hernández.

Y así hasta que de nuevo en una alcaná y otra vez con la fortuna por medio («el azar es objetivo», señaló André Bretón) hace algunos meses me saltó la liebre de un ejemplar en perfectas condiciones, con tamaño de cartel o bando, impreso en 1579 y legalizado al dorso por un escribano público, al igual que el del Marqués aunque no el mismo, porque el que obra en mi poder presenta en los márgenes anotaciones manuscritas de muchísima curiosidad, trazadas en el XVII por un discrepante de Villadiego Azetuno que, disintiendo de sus fervores taurinos, reconocía y ponderaba la antigüedad de aquel regocijo taurino en honor de los Santos Mártires titulares de la Basílica de San Vicente, por cierto, maravilla entre las maravillas del románico universal.

toros avila

Sobre otros muchos aspectos, la actualidad de aquellas Ordenanzas de 1334 descansa en la atención preferente que establecen en favor, defensa y cuidado de los toros de lidia, lo que pone de manifiesto una preocupación por su integridad y buen trato que caracteriza a la Fiesta prácticamente desde sus orígenes, rasgo diferencial respecto a cualquier otra actividad desarrollada con animales. A dicho tenor la «muy noble Ciudad de Áuila» procedió sin contemplaciones: tras investir de poder a dos caballeros, «Blasco Ximénez, hijo de Fernán Blázquez, y Blasco Ximénez, hijo de Gómez Ximeno», el consistorio determinó una sangría de diez maravedís en la bolsa de quien hiriese o simplemente molestara a los toros durante la lidia («mientras lidiaren los toros»), sanción multiplicada nada menos que por cincuenta si el maltrato o la mera perturbación se producían en tanto eran encerrados, o sea, durante el recorrido por calles y plazas, acabado el encierro campero, cuando la manada se internaba por el casco urbano.

En resumidas cuentas: desde 1334 queda acreditado fehacientemente el cuidado y la preocupación por la integridad de los toros de lidia, realidad que hoy por hoy algún ministro parecería desconocer y que tampoco se ha sabido explicar desde los centros públicos y las comisiones de asuntos taurinos, así desaprovechado el inmenso patrimonio documental, literario, musical y artístico que certifica la profundidad y riqueza de la cultura de la Fiesta.

Ahora bien, gozando, como gozamos, de un gobierno que ha hecho bandera del diálogo, señor ministro, ¿cuándo hablamos de lo nuestro?, porque los Toros son nuestros, patrimonio español cultural y ecológico. Mejor, claro está, cuanto antes. Así se cortaría de raíz la sospecha, puesta en circulación por algunos malpensados, de que dicho talante conciliador solo sea para fugados y separadores. Yo no quisiera creerlo.

*Gonzalo Santonja Gómez-Agero es socio de “Los de José y Juan”, catedrático de Literatura Española en la Universidad Complutense (2004),  director de la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. Pertenece a  Academia Norteamericana de la lengua Española (ANLE) y  Academia Argentina de Letras, es Hijo Predilecto de Béjar (Salamanca),  Honorary Fellow in Writing por la Universidad de Iowa (USA), Profesor Honorario de la Universidad Ricardo Palma (Lima, Perú), dirigedesde 2010 el Foro Internacional de Filología de la Feria del Libro de Guadalajara (México) y, entre otras distinciones, es Premio Nacional de Literatura (Ensayo) y Premio Castilla y León de las Letras.

Ir al artículo publicado en ABC. 

Algeciras 2018. Un canto a la libertad.

Me pide Andrés unas líneas sobre los sucedidos de Algeciras, ocurridos los pasados días 28 y 29 de Junio en los que, de una u otra forma, me he visto involucrado. Los sucedidos de marras fueron dos: la presentación en la zona de las Crónicas Volcánicas de Vicente Zabala de la Serna y la tercera corrida de toros de feria en Las Palomas, en la que contendieron mano a mano José Tomás y Miguel Ángel Perera.

Libro crónicas volcánicas

El libro de Vicente, que servidor llevaba leído y bien leído, es una joya. Un manojo de cartas de amor a la Fiesta herida, escritas con el ruego de que no se muera nunca. Una expresión cabal de la pasión de Vicente por el toro y el toreo. Y para contar sobre todo ello nos llamaron a Álvaro Núñez Benjumea y a servidor, que escoltamos al autor en presencia del editor, el magistrado Sánchez Magro, quien despejó la plaza con buen tino y donosura.

Abrí turno yo por edad y antigüedad. Y hablé de Vicente, de nuestra amistad, de los premios Biarritz- Bayona, del Paquiro y de la vida. Mi colofón, la frase de las cartas de amor arriba transcrita. Voluntad no me faltó. Acierto, no lo sé. Con cariño, lo hice. Me ovacionaron.

Crónicas volcánicas

La intervención de Álvaro Benjumea fue colosal. Concluyó que Vicente sabe ver al toro como ellos, como los profesionales. No cupo mayor elogio, viniendo de quien venía. Y lo hizo de corazón. Triunfo de ley.

La asistencia, nutrida y cualificada. Ganaderos toreros, gente del sector. Me alegró que Tomás Campos se acercara a saludarme. Me pareció hombre prudente, serio y que sabe lo que quiere. Al día siguiente, después de la faena de José Tomás a su primero, nos volvimos a encontrar en la plaza. El juicio que me hizo del trasteo del Monstruo fue preciso, sentido, profesional. Elogioso al máximo. Que la suerte te acompañe, Tomás Campos. Me hablaron muy bien de tu tarde de Madrid. A seguir en esa línea. Te mereces lo mejor.

Y de aquí paso a la tarde de San Pedro. Algeciras, a reventar. Sin sitio donde aparcar, donde comer, y casi por donde andar. La reventa, a 1000 € tendido de sombra. Ilusión a raudales. Gentes de toda clase y condición, con las expectativas por las nubes. De medio mundo llegaban unos y otros. El paseo, un clamor. Y el saludo de los toreros, una explosión de júbilo.

Cada torero llevó sus toros. Cuvillos para José Tomás, jandillas para su compañero de cartel. Los seis por encima de lo habitual en la plaza, según dijeron, y los primeros por encima de los segundos. Con mención especial para el quinto, que hubiera pasado, creo yo, en Bilbao.

El primor del toreo de capote de José Tomás al primero no se borrará de las retinas de nadie que sepa de qué va esto en los días de su vida. La faena, un alarde de personalidad, de sapiencia y de cómo remediar la carencia de fuerzas de un toro a la hora de crear una obre de arte. El tercero, simplemente, no sirvió. Y al calafate quinto le endosó José Tomás un faenón que yo creo que se lo dedicó a sí mismo. Técnica para dar y tomar. Valor a espuertas, superlativo.

jose tomas (1)
Foto: El Estoconazo

Las distancias, mínimas y el logro, máximo. No lo mató bien. Pero tanto dio, después de cuanto habíamos visto.

Perera quiso en todo momento dar generosamente cuanto atesora. Anduvo bien en su primero. Inmóvil, quieto como un palo, valiente a más no poder, en el del inmerecido indulto. Y a la altura de la tarde en el sexto, que brindó a José Tomás. La mejor tarde del año, dijeron, del extremeño, que valoró cabalmente cuanto había ocurrido en la jornada triunfal en El Mundo al día siguiente, hablando de independencia y de libertad en tiempos de adocenamiento y de una cierta esclavitud.

Un canto a la libertad recorría la plaza cuando, a noche caída, los dos toreros salían por la puerta grande. La tarde, para recordar. Los ánimos de la afición, por las nubes. El cuándo otra vez, entre interrogantes. Pero yo creo que todos valoramos más la existencia que la frecuencia. El saber que esto se puede repetir basta, quizás, para mantener la ilusión. Así que más vale que nadie nos frustre esa esperanza.

Así lo viví yo. Las reseñas las tenéis en los periódicos. Unánimes en el elogio para los dos toreros. José Tomás como siempre y Perera como nunca, dijo Zabala en su crónica. Servidor se lo firma. De la cruz, a la raya. Y amén.

Paquiro 2008
Premios Paquiro 2008
Paquiro 2009
Premios Paquiro 2009
Paquiro 2012
Premios Paquiro 2012

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Luis Abril Pérez, socio de la peña Taurina “Los de José y Juan”, es un alto ejecutivo que ha sido asesor de los presidentes de BBVA, Banesto, BSCH, Telefónica y ahora Iberdrola. Impulsor y animador del Premio Paquiro, de cuyo jurado fue secretario. Admirador declarado de José Tomás a quién sigue permanentemente y divulga su obra.

El País entrevista a Francois Zumbiehl, socio de “Los de José y Juan”.

A continuación, os dejamos con la entrevista que le hace Antonio Lorca, crítico taurino y colaborador de El País, a Francois Zumbiehl, socio de “Los de José y Juan”, y en la que ambos reflexionan acerca del presente, pasado y, sobre todo, futuro de la fiesta.

François Zumbiehl, intelectual y militante taurino, apuesta por la autenticidad de la fiesta

François Zumbiehl (París, 1944), catedrático de Lenguas Clásicas, doctor en Antropología Cultural y militante taurino está convencido de que la fiesta de los toros perdurará “mientras la comunidad de aficionados valore lo que tiene entre las manos, exprese sin miedo su voz y defienda el respeto a la diversidad cultural en el caso de que se convierta en una minoría; mientras haya una afición que reivindique su libertad, —insiste—, la fiesta seguirá viva”.

Zumbiehl es un reconocido intelectual francés que ha dedicado su vida profesional a la diplomacia (ejerció como consejero cultural de la embajada de Francia en España durante los años 1975-82, trabajó en esa misma labor en las cancillerías de Hungría, Canadá, Venezuela y Noruega, y fue director adjunto de la Casa Velázquez, institución cultural francesa dedicada al estudio del hispanismo), es aficionado a los toros desde pequeño, autor de varios libros taurinos —uno de ellos dedicado a la figura de Manolete—, y una de las voces más autorizadas en defensa de la tauromaquia como patrimonio cultural inmaterial.

De hecho, en 2011 coordinó en su país un comité científico que elaboró un argumentario que sirvió de base para que el Ministerio de Cultura de Francia aceptara incluir la fiesta de los toros en el inventario nacional del patrimonio cultural inmaterial de ese país.

“Ese fue el resultado de un serio y documentado trabajo que provocó tal revuelo entre los antitaurinos que el Ministerio decidió no publicar la ficha en la web del departamento”, explica Zumbiehl, “lo que no significa que los toros hayan sido desposeídos del merecido reconocimiento”.

Hijo de madre venezolana y padre francés, François Zumbiehl conoció muy pronto la fiesta por casuales razones familiares, y recuerda que la primera corrida que presenció fue en 1956 en Bayona, en la que Antoñete, Julio Aparicio y Litri lidiaron reses de Urquijo.

“Fue un festejo tan emocionante —añora— que se me clavó en el corazón”.

Ha visto muchas corridas desde entonces, ha leído mucho, ha escrito sobre toros, y se le reconoce hoy como un respetado taurino, convencido de la esencia antropológica y cultural de la tauromaquia.

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François Zumbiehl, en un acto celebrado en la Maestranza de Sevilla. TOROMEDIA

“La fiesta de los toros —afirma— sigue enseñándonos aspectos tan fundamentales de la existencia como la relación entre la vida y la muerte o la aproximación entre lo rural y lo urbano”.

“La sociedad actual ha perdido de vista la ruralidad”, prosigue, “muchos creen que ahora existe una mejor relación con los animales, y es falso. Lo que hemos hecho es convertir a nuestras mascotas en sustitutos de los humanos”.

“El mundo rural nos recuerda que esa aproximación entre el hombre y el animal, entre la intuición y la inteligencia del torero y la irracionalidad del toro indómito es algo fundamental que debe mantenerse en el siglo XXI”, concluye.

A su juicio, la fiesta de los toros forma parte del patrimonio cultural inmaterial porque cumple con los criterios exigidos por la UNESCO para tal calificación; es un espectáculo tradicional, contemporáneo y viviente; es ritual, promueve el conocimiento de la naturaleza, es integrador…

“Tradición significa transmitir a las nuevas generaciones una afición, una pasión, una identificación, un patrimonio”, explica; “no es algo anclado en el pasado, sino todo lo contrario, una proyección hacia el futuro”.

— Pero también es un espectáculo cruento…

— “Es un sacrificio, es verdad, pero muy respetuoso con el animal, cuya carne va a ser consumida. El toro es criado en un ámbito de libertad y tiene la posibilidad de expresar su bravura. Para mí, es impensable una tauromaquia incruenta porque ese sería su final. El torero pone en juego su vida, algo que no sucede en ninguna otra actividad, y supone una reciprocidad ética incuestionable”.

François Zumbiehl se siente más español que francés; ha abandonado su casa parisina y se ha instalado en Madrid “por razones taurinas, sí, pero también porque aquí siento que vibra la vida y es posible establecer una relación con la gente que no existe en otra parte del mundo; estoy encantado de estar en España”.

Y desde un apartamento cercano a la plaza de Las Ventas analiza con cierta nostalgia la situación actual de la fiesta.

“Se encuentra en una encrucijada: puede desaparecer si se convierte en un espectáculo previsible. Se dice que ahora se torea mejor que nunca, y que el toro es seleccionado para ser el mejor colaborador del torero. Yo creo que eso es no es positivo. Lo bonito de la corrida es su imperfección; si, por el contrario, tiende a ser un espectáculo reglado, como lo es el circo, desaparecerá”.

Y desde esa perspectiva hace un retrato de la afición francesa, ejemplar en algunos aspectos para la española.

“Todas las aficiones tienen virtudes y defectos, pero destacaría tres rasgos de la de mi país. Primero, manifiesta mucho respeto por el toro y exige los tres tercios de la lidia, especialmente la suerte de varas. Al aficionado francés le interesa el espectáculo completo y no solo la faena de muleta. Segundo, se cuenta, por lo general, con la opinión de los aficionados a la hora de organizar las ferias; cada ciudad tiene su línea editorial, su sensibilidad y su forma de interpretar el toreo, pero las peñas pueden ofrecer su parecer sobre toros y toreros. Y tercero, el espectador francés no cree que lo sabe todo, se documenta, lee y mantiene un afán permanente por aprender. Y un corolario final: cada seguidor francés se ha dado cuenta de que debe ser un militante taurino, y creo que esa es la asignatura pendiente de los españoles”.

— ¿Se considera usted torista o torerista?

— “Un gran escritor dijo una vez que no era de derechas ni de izquierdas porque no quería ser un hemipléjico intelectual. Por la misma razón no me considero ni torista ni torerista. La fiesta es la fusión de un toro que te emociona y un torero capaz de cincelar una obra de arte, efímera, sí, pero que nos permite llegar al paraíso de la emoción”.

Admira a Talavante, Roca Rey, El Juli, José Tomás, Morante…, “y a cualquier torero que sea capaz de emocionarme, que consiga ese equilibrio entre el compromiso de poner en juego su vida y la creación artística”.

“Déjeme una conclusión final: el riesgo de que la tauromaquia se desvirtúe y pierda su autenticidad es más grave para el futuro que todos los ataques externos”.

*Ir a la entrevista de El País. 

 

José-Vicente Sinisterra Gago publica el libro “El mundo de Rafael Gómez Ortega El Gallo”. Un recorrido por la vida del genial torero.

El Gallo

José-Vicente Sinisterra Gago, socio de la peña “Los de José y Juan”, acaba de publicar el libro “El mundo de Rafael Gómez Ortega El Gallo”. Un recorrido por la vida del genial torero, nacido en Madrid, aunque todo el mundo le considera sevillano, y la de su familia a través a través de sus pasajes taurinos y personales más importantes. “Es una biografía coral de los Gómez García – Gómez Ortega – Ortega Gómez desde 1847 hasta 1960. Afirma su autor:” No pretende ser un libro aburrido ni erudito, aunque tiene una gran revisión bibliográfica. Está escrito para gente joven que se acerca a la tauromaquia.

La obra trata un sinfín de temas: la relación del flamenco y el toreo en la biografía vital del Divino Calvo; la situación social y política en la infancia de Rafael; sus primeros pasos en el toreo, desde becerrista a matador de alternativa; su amarga historia de amor con Pastora Imperio; el crecimiento de su mito como torero de arte imprevisible; su vuelta a los ruedos de España en 1934; sus andanzas en el Madrid sitiado durante la Guerra Civil; su vida tras el conflicto bélico; su relación con Juan Belmonte que actuará como “hermano mayor” tal y como califica al Pasmo de Triana el autor a tenor de la estrecha relación ambos espadas tras la postguerra….Además hay capítulos dedicados al tratamiento que le dio la crítica de la época, al estudio grafológico de su firma y su evolución a lo largo de su vida; al análisis de su psicología y de sus supersticiones; las relación con los dos hermanos José y Fernando, con su hermanas Trini, Gabriela y Lola; con sus sobrino José Ignacio, Rafaelillo y Joselillo. Hay un recopilatorio de anécdotas y dichos que se le atribuyen; de los recuerdos que trajo de América, una análisis sobre su toreo, las opiniones que aportó acerca de otros toreros y sobre el futuro de la Fiesta.

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Especial mención tiene el estudio clínico sobre los problemas renales de Rafael y la revisión de los festivales en los participó después de 1939 como matador, como presidente en el palco o como homenajeado.

Pero el abundante material no acaba ahí: otros aspectos estadísticos como la relación de toros que le devolvieron al corral; de sus famosas “espantás”; de su cogidas graves y de las alternativas y confirmaciones que concedió durante su vida en activo tiene cabida a los largo de las más de doscientas páginas que tiene el volumen, que se completa con las opiniones que de él dijeron multitud de colegas y la relación que mantuvo con intelectuales, artistas y poetas de su época.

A juicio del autor, lo más interesante de la obra es “el estudio de la boda y separación de Rafael y Pastora, con datos inéditos como los datos aportados por el sacristán de la Iglesia San Sebastián de la C/Atocha; el estudio de la evolución de la personalidad en diversas épocas a través de su firma; y el estudio psicológico de su personalidad”. La obra es interesante en sus contenidos aportando información nueva sobre el torero y su familia.

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El mundo de Rafael Gómez Ortega, El Gallo. José-Vicente Sinisterra Gago. Editorial El Azar.

Comentario Publicado en la revista Aplausos. Enero 2018. Director José Luis Belloch.

José-Vicente Sinisterra, socio de la Peña Taurina “Los de José y Juan”, es catedrático de Química Orgánica y Farmacéutica de la UCM. Profesor invitado en diversas Universidades extranjeras, ha publicado 256 trabajos en revistas internacionales sobre sus investigaciones en Biotecnología y Biocatálisis y ha sido director del Servicio de Biotransformaciones Industriales del Parque Científico de Madrid.

Es miembro de la ASABAF de Valencia y de la Asociación de Bibliófilos Taurinos de España.

Ha impartido conferencias sobre cultura, historia y arte de la Tauromaquia en diversas peñas taurinas y centros culturales, y ha publicado los libros:

De Grana y Oro y de Catafalco y Azabache.- Ediciones los de José y Juan, Madrid 2016

El mundo de Rafael Gómez Ortega El Gallo. Editorial El Azar, Madrid 2017.